Las exclarisas de Belorado denuncian vandalismo con tintes satánicos en el monasterio vacío de Derio
Al visitar el cenobio encontraron puertas forzadas, muebles destrozados y, sobre todo, objetos litúrgicos sistemáticamente quebrados, algunos dispuestos de forma que sugieren rituales satánicos y restos de una pequeña fogata en el interior. La comunidad habla de posible delito de odio y ha aportado vídeos y fotos como prueba.

Actos vandálicos en Derio.
Las antiguas monjas clarisas de Belorado, que en mayo de 2024 rompieron públicamente con la Iglesia católica y se colocaron bajo la tutela del autodenominado obispo excomulgado Pablo de Rojas Sánchez-Franco, han presentado una nueva denuncia ante la Ertzaintza por gravísimos actos de vandalismo cometidos en el monasterio cisterciense de Derio (Bizkaia), uno de los tres cenobios (junto a Belorado y Orduña) cuya titularidad siguen disputando al Arzobispado de Burgos.
La denuncia se formalizó el 20 de noviembre de 2025 después de que varias de las exreligiosas se personaran en el convento, deshabitado desde hace años, para una visita de rutina y se encontraran con una escena de devastación absoluta: puertas y ventanas forzadas a palanca, cerraduras reventadas, abundante suciedad por todas partes, muebles antiguos hechos astillas, cuadros religiosos arrancados y destrozados, y, sobre todo, un ataque sistemático y deliberado contra todos los objetos litúrgicos y de culto que aún permanecían en el templo y la sacristía.
Según ha relatado el portavoz de la comunidad, Francisco Canals, los intrusos rompieron uno por uno cálices, cruces procesionales, candelabros, imágenes de santos y hasta el sagrario, dejando algunos de estos elementos dispuestos de forma que, a juicio de las exmonjas, podría sugerir la celebración de rituales de carácter satánico. En el suelo del coro apareció incluso una pequeña fogata improvisada con restos de madera y papel, lo que aumenta la alarma entre las afectadas.
Canals ha insistido en que, aunque en Derio no existían bienes catalogados ni obras de especial valor artístico o histórico, la destrucción selectiva de los objetos de culto convierte los hechos, a su entender, en un posible delito de odio por motivos religiosos. La comunidad ha aportado a la Ertzaintza amplio material gráfico: fotografías, vídeos y vídeos que muestran el alcance de los daños antes de tocar nada del escenario.
En la actualidad, las 13 religiosas que aún permanecen unidas (cinco mayores que nunca fueron excomulgadas y las ocho consideradas cismáticas por Roma) viven repartidas entre el monasterio de Belorado, el de Orduña y un restaurante que regentan en Asturias, lo que hace prácticamente imposible vigilar de forma permanente el inmueble de Derio. Según el portavoz, jamás habían sufrido un episodio similar en este convento, vacío desde hace lustros.
El suceso se produce en un contexto de máxima tensión después de que la Guardia Civil registrara recientemente los conventos de Belorado y Orduña, incautándose de una treintena de piezas artísticas, y detuviera a la exabadesa, sor Isabel de la Trinidad, y a otra monja por presunta apropiación indebida en el marco de la controvertida subasta de patrimonio que desató el cisma. Mientras la investigación judicial avanza, las exclarisas aseguran que los destrozos de Derio no son simples actos de gamberrismo, sino una agresión directa contra su identidad religiosa. La Ertzaintza ya ha abierto diligencias para identificar a los autores.