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Qué sabe Paco Salazar de Sánchez: el PSOE se niega a llevarlo a la Fiscalía por boca de su 'amiga especial' Rebeca Torró
La secretaria de Organización intenta cerrar el asunto del acoso sexual negando que se haya tapado o silenciado pese a las múltiples denuncias de hace meses que señalan que no se actuó

Rebeca Torró, secretaria de Organización del PSOE
El PSOE vuelve a atrincherarse. Tras días de silencio incómodo y cada vez más casos y denuncias de acoso sexual, Ferraz por boca de Rebeca Torró ha decidido cerrar el asunto del exdirigente Paco Salazar, acusado de presuntos casos de acoso sexual, negándose trasladar el caso a la Fiscalía. ¿El motivo? No lo consideran necesario. ¿La realidad? Que sabe demasiado de Sánchez y de los entresijos del PSOE y lo que sabe, al parecer, no interesa que llegue a manos de un fiscal, no sea que también se ponga a hablar.
La encargada de comunicar la maniobra no ha sido un portavoz cualquiera, sino Rebeca Torró, secretaria de Organización del PSOE y conocida en el partido como una de las figuras más próximas -quizá demasiado próximas, según algunos corrillos socialistas- al propio Paco Salazar. Su comparecencia ha sido un ejercicio de equilibrio imposible entre admitir lo evidente y seguir protegiendo a quien podría hacer mucho daño si hablara.
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Según Rebeca Torró, el informe interno del PSOE no deja lugar a dudas: Paco Salazar incurrió en una falta “muy grave”. También se abre expediente a su hombre de confianza en Moncloa, Antonio Hernández, otro nombre cercano a los pasillos del poder sanchista. La gravedad, sin embargo, termina justo donde empieza la responsabilidad penal. Pese a que el propio PSOE reconoce los hechos, no llevará el caso a la Fiscalía. “Serán las mujeres quienes decidan si quieren acudir a los tribunales”, dijo la amiga del acosador y secretaria de Organización, como si no existiera la obligación moral y política de denunciar un posible delito cuando se detecta dentro de la propia organización. Como si el partido no hubiera hecho bandera del feminismo y de la “tolerancia cero”.
La secretaria de Organización del PSOE además ha llegado incluso a negar lo obvio: “rotundamente lo tenemos que decir: nadie de esta organización ha tratado de tapar ni encubrir ningún caso”. La frase de Rebeca Torró habría sido más creíble si no llegara después de semanas de silencios, contradicciones, presiones internas y testimonios que apuntan a que el problema se conocía desde hace tiempo. La maquinaria del partido, una vez más, se pone al servicio del daño controlado: reconocen lo mínimo, cargan la responsabilidad en las víctimas y venden el discurso feminista como escudo político.
Rebeca Torró, asimismo, ha soltado la frase mágica del sanchismo: “el feminismo nos da lecciones a diario. La diferencia con otros es que el PSOE aprende de los errores y actúa”. ¿Actuar? Sí: actuar para que el caso no llegue a la Fiscalía, no salpique a Moncloa y no obligue a Paco Salazar a contar lo que sabe de ciertos despachos donde él era más que un simple cuadro del partido. La secretaria de Organización proclamó solemnemente que “no ha habido encubrimiento” y que el PSOE está comprometido con las víctimas. Pero la realidad es testaruda: cuando toca elegir entre proteger a las mujeres o proteger los secretos del partido, Ferraz siempre elige lo segundo.
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