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Festival del humor de Sánchez: "La contundencia contra el acoso y la corrupción tiene las siglas del PSOE"

El presidente del Gobierno hace balance del año sacando pecho de "transparencia" y hasta de apoyar a las víctimas de abuso cuando el PSOE se niega a ir a la Fiscalía o ha tapado casos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su balance del año

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su balance del añoEuropa Press

Enrique Martínez Olmos

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Pedro Sánchez ha comparecido para su habitual balance de final de año, adelantado en esta ocasión antes de las elecciones en Extremadura que no pintan bien para el PSOE, y lo hecho como si gobernara en una realidad paralela. En pleno goteo de denuncias por acoso sexual, con casos de corrupción cercando al PSOE y el Gobierno y con el partido negándose a llevar situaciones graves a la Fiscalía, el presidente decidió sacar pecho de “transparencia y contundencia”, feminismo y ejemplaridad.

"El buen Gobierno es el que cumple", arrancó Pedro Sánchez, iniciando una supuesta rendición de cuentas que comenzaba con los escándalos conocidos en los últimos meses. Lo que siguió fue un discurso triunfalista en el que el presidente aseguró que el compromiso del Gobierno y del PSOE con el feminismo es "absoluto", que han protegido a las víctimas y que han actuado con transparencia. Una afirmación difícil de encajar con la realidad de expedientes guardados en cajones y decisiones políticas diseñadas para evitar a la Justicia.

Sánchez llegó incluso a asegurar que la "contundencia contra el acoso sexual tiene unas únicas siglas: las del PSOE" y que "somos los primeros que hemos animado y protegido a denunciar" cualquier caso de acoso. Una declaración que chirría cuando el partido descarta sistemáticamente acudir a la Fiscalía, incluso ante indicios graves. El presidente del Gobierno volvió a recurrir al viejo argumentario: el PSOE como pionero moral frente a una derecha presentada como negacionista. Sacó a relucir leyes y avances sociales, reconoció “errores” de forma genérica y cerró filas acusando al PP y a Vox de no poder dar lecciones de nada. Tampoco faltó la alusión a la sede de Génova, en un intento de diluir las responsabilidades propias señalando las ajenas.

En materia de corrupción, Pedro Sánchez insistió en que la del PP fue “sistemática” y que por eso salió del Gobierno, mientras que ahora no hay esa corrupción y se actúa con firmeza. Un argumento que evita mencionar los nombres, las investigaciones judiciales abiertas y los registros de la UCO que afectan al entorno socialista. Lejos de hacer autocrítica real, el presidente optó por el victimismo. Habló de “fango de campañas personales” y de una oposición “más ultra y más estéril que nunca”, para presentarse como un resistente que soporta ataques mientras defiende la democracia y el Estado del bienestar.

Pedro Sánchez también reivindicó la legitimidad parlamentaria del Gobierno surgido de las elecciones del 23 de julio de 2023 y prometió seguir “sudando la camiseta” para sacar adelante leyes, buscando votos “hasta debajo de las piedras”. Presumió de cifras: 51 leyes aprobadas y un 91% de votaciones ganadas. El problema es que, mientras el presidente se felicita desde el atril, la realidad del PSOE sigue marcada por denuncias de acoso, escándalos de corrupción y un feminismo que se queda en el discurso cuando toca dar el paso hacia los tribunales. Un balance de fin de año que suena más a mitin que a rendición de cuentas.

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