Sumar entra en pánico por el temor a ser "vapuleados" en las urnas por la derecha: "Solo con resistir no llegamos a 2027"
El socio minoritario del Gobierno advierte de que la inacción del PSOE ante sus escándalos internos conduce directamente al desastre en las urnas y sigue exigiendo una remodelación urgente del Ejecutivo que vaya más allá de simples "cambios de caras o sillas". Finalmente se reunirán para tratar estas exigencias.
Yolanda Díaz durante una sesión en el Congreso de los Diputados.
El miedo a una debacle electoral parece ser el interruptor que ha encendido todas las alarmas en Sumar. El conglomerado de izquierdas debe mantener el equilibrio entre mostrar su enfado por los continuos casos de corrupción y de presunto acoso sexual que salpican a su principal socio y no cruzar la línea porque se les acaba el chollo. Y es que, tal y como han dejado claro desde la mayoritaría parte socialista del Gobierno: aquí no se cambia nada.
Esta postura no hace solo sino incrementar los nervios en Sumar, que ven como el PSOE parece dispuesto a inmolarse sin importar las consecuencias. Parece claro que Pedro Sánchez va a ir hasta el final con su postura de "todo son bulos" y "una campaña para difamar y desgastar" al principal partido del Gobierno. Los de Yolanda Díaz temen el desastre e insisten en esa remodelación. Un clima que ha terminado por dar sus primeros frutos para el socio minoritario: el PSOE ha aceptado una reunión para tratar estas exigencias en la que no habrá presencia de ministros y se limitará a cargos orgánicos de los partidos.
A la espera de la misma, lo que parece claro es que el nerviosismo ya no se disimula. En Sumar asumen que el escenario político se les está escapando de las manos y que la continuidad sin cambios del actual Gobierno no solo no corrige el desgaste, sino que lo acelera. Fuentes del socio minoritario del Ejecutivo (mencionadas por la agencia Europa Press) hablan abiertamente de “pánico” ante la posibilidad de quedar “vapuleados” en las próximas elecciones generales si el PSOE mantiene su estrategia de inmovilismo y casi diríamos de inmolación.
La situación, aseguran, es “brutal” y constituye “la peor crisis” que atraviesa el Ejecutivo desde la pandemia, incluso por encima de otros episodios de desgaste anteriores. El detonante no es solo el clima político general, sino el impacto directo de los casos de presuntos abusos y corrupción que afectan a las filas socialistas y que, según Sumar, están contaminando al conjunto de la coalición.
Cerdán y Ábalos, en una reunión del PSOE en 2020.
Desde este diagnóstico, Sumar redobla su presión para forzar una remodelación del Gobierno como única salida viable y también para salvarse de la quema "moral". Difícil también con casos como el de Íñigo Errejón. Mantenerse como hasta ahora, advierten, transmite a la ciudadanía la imagen de un Ejecutivo cuyo único objetivo es resistir, una estrategia que consideran letal desde el punto de vista electoral y que, además, “alimenta” el crecimiento de Vox.
"Morir con dignidad o vapuleados y arrasados"
Estas fuentes plantean dos caminos: “morir con dignidad” o hacerlo “de mala manera”, “vapuleados” y “arrasados” cuando se abran las urnas. La advertencia va acompañada de una consigna que resume el estado de ánimo interno: “Solo con resistir no llegamos a 2027”. Primera prueba de fuego este mismo domingo en las elecciones de Extremadura, a donde el PSOE acude con un candidato imputado.
La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ya defendió la necesidad de un cambio profundo en el Gobierno, una propuesta que desde el PSOE han tratado de minimizar. Precisamente este miércoles la coordinadora general de Movimiento Sumar, Lara Hernández, ha querido matizar que Yolanda Díaz “no” ha planteado “en ningún caso” una ruptura del Gobierno e insiste en esa remodelación urgente del Ejecutivo, pero rechaza un “mero cambio de caras” o un “baile de sillas”.
Por supuesto estos cambios, subrayan, deben circunscribirse únicamente al ala socialista del Consejo de Ministros, aludiendo que el ruido político que sacude al Gobierno tiene su origen en el PSOE. Al mismo tiempo, se apresuran a aclarar que reclamar una remodelación no implica lanzar sospechas sobre los actuales miembros del Ejecutivo.
El problema para Sumar es el tiempo. Cada semana de parálisis refuerza la sensación de desgaste y debilita su posición electoral, mientras siguen atados a un socio mayoritario al que critican en público, pero del que no pueden desligarse sin asumir su propia caída. Al final del día son críticas, exigencias... pero, por el momento, obediencia absoluta.