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La "hipocresía" de Yolanda Díaz con Pedro Sánchez al descubierto: Sumar no apoya al PP para que el Gobierno dé explicaciones

Yolanda Díaz endurece su discurso y exige una “remodelación profunda” del Gobierno ante los escándalos que rodean al PSOE, pero Sumar evita respaldar en el Congreso una iniciativa para que Pedro Sánchez dé explicaciones. Una contradicción que reaviva las tensiones en la coalición y alimenta las acusaciones de hipocresía por parte de la oposición.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

Hugo Pereira
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La tensión vuelve a instalarse en el seno del Gobierno de coalición, aunque, una vez más, amenaza con quedarse en un gesto más teatral que efectivo. Yolanda Díaz elevó este lunes el tono como pocas veces desde que asumió la vicepresidencia segunda, exigiendo al presidente Pedro Sánchez una “remodelación profunda” del Ejecutivo ante la acumulación de escándalos que afectan al PSOE. “Así no podemos aguantar”, sentenció con rotundidad, en una advertencia que parecía marcar un antes y un después. Sin embargo, la contundencia del discurso contrasta con la tibieza de los hechos.

Mientras Díaz reclamaba un “punto y aparte” y rechazaba las “reformas cosméticas”, Sumar se negaba a facilitar en la Mesa del Congreso la convocatoria de un pleno urgente solicitado por el Partido Popular para que Sánchez dé explicaciones. Una negativa que, para la oposición, deja al descubierto una contradicción difícil de explicar: exigir cambios drásticos en público, pero bloquear cualquier mecanismo parlamentario que obligue al presidente a rendir cuentas.

Yolanda Díaz y Pedro Sánchez charlan en un acto.

Yolanda Díaz y Pedro Sánchez charlan en un acto.Europa Press

Desde La Moncloa, el mensaje ha sido de cierre de filas y llamada a la calma. El entorno de Sánchez descarta por completo una crisis de Gobierno y justifica su posición en que los casos que han generado la polémica no afectan a ministros en activo. “No hay motivos para cambios”, trasladan fuentes gubernamentales, al tiempo que piden a Sumar y al resto de socios que eviten alimentar una inestabilidad que, sostienen, solo beneficia a la oposición.

Pero el choque interno ya es evidente. El ministro de Transportes, Óscar Puente, no tardó en responder a Yolanda Díaz apelando a la “coherencia”. Recordó que cuando se conoció la denuncia contra Íñigo Errejón, entonces portavoz parlamentario y figura clave del espacio político que hoy lidera Díaz, no se escucharon exigencias de dimisión ni peticiones de responsabilidades desde el PSOE. “No sé si la remodelación incluye a ministros de Sumar”, ironizó Puente, poniendo el foco en una doble vara de medir que incomoda a los socios minoritarios del Ejecutivo.

Un ‘deéjà vu’ para el PP

El Partido Popular, por su parte, observa la escena con escepticismo y cierta sensación de déjà vu. Fuentes populares consultadas insisten en que la reacción de Sumar responde más a una estrategia de desgaste controlado que a una voluntad real de romper con Sánchez. “Fingen enfadarse un poquito, pero nunca dan el paso decisivo”, aseguran. A su juicio, ni Yolanda Díaz, ni Podemos, ni Junts están dispuestos a arriesgar los equilibrios de poder y los privilegios que les otorga un Gobierno debilitado y dependiente de cada voto.

La crítica va más allá del tacticismo parlamentario. Para el PP, la negativa a permitir un pleno extraordinario confirma que los socios del Ejecutivo no quieren abrir la puerta a un escenario en el que los españoles “puedan volver a pronunciarse en las urnas”. El diagnóstico es claro: mucha retórica regeneradora y poca voluntad de asumir costes políticos reales.

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