socialistas cabreados
Un amigo de Zapatero mueve ficha contra Sánchez: Jordi Sevilla prepara una alternativa interna en el PSOE
Para el exministro, el partido ahora es “un club de fans” y critica duramente la “podemización”, la amnistía y los pactos con Bildu, y lanzará un manifiesto para aglutinar a los descontentos y plantar cara al sanchismo.

Jordi Sevilla y Pedro Sánchez
Un viejo conocido de Zapatero ha decidido dejar de lamentarse en privado y pasar a la acción. Jordi Sevilla, exministro, expresidente de Red Eléctrica y una de las voces más reconocibles del PSOE clásico, ha anunciado que en enero presentará un manifiesto para empezar a articular una candidatura alternativa a Pedro Sánchez dentro del PSOE. El objetivo: rescatar al PSOE de lo que define sin rodeos como su deriva “podemita”.
Jordi Sevilla no es un recién llegado ni un verso suelto. Fue uno de los referentes intelectuales del socialismo de José Luis Rodríguez Zapatero y ahora se propone liderar, o al menos impulsar, una “recuperación de la socialdemocracia” que, a su juicio, ha sido abandonada por la dirección actual. Insiste en que no quiere fundar otro partido ni hacerle el juego al PP, aunque admite que el malestar interno es profundo y creciente.
El exministro Jordi Sevilla trabaja ya en un documento que verá la luz tras las Navidades y que servirá como punto de partida de un movimiento político dentro del PSOE. No será todavía una candidatura formal, pero sí una declaración de principios clara: el PSOE debe volver a ser socialdemócrata y dejar atrás años de populismo, cesiones y alianzas que han desdibujado su identidad histórica durante la etapa de Pedro Sánchez.
Jordi Sevilla asegura estar hablando con dirigentes experimentados del PSOE, pero también con perfiles jóvenes que no se resignan a dar por perdido su futuro político. Dice percibir “receptividad”, aunque reconoce que domina la prevención y el cansancio. Hay militantes que comparten su diagnóstico, pero dudan de que sea el momento adecuado para plantar cara a un liderazgo de Pedro Sánchez que lo controla todo. Las derrotas electorales, sin embargo, pueden cambiar el clima interno. Sevilla está convencido de que el batacazo en Extremadura y las próximas citas autonómicas en Aragón, Castilla y León o Andalucía irán “moviendo el terreno”. A su juicio, los resultados acabarán forzando un debate que hoy muchos prefieren esquivar. Especial atención pone en Andalucía y en el papel de María Jesús Montero: no sería lo mismo una derrota de la vicepresidenta que la de un candidato desconocido.
Pese a todo, Jordi Sevilla no se engaña. Si el proyecto no despega antes del verano, está dispuesto a retirarse sin dramatismos. No vive de la política ni piensa hacerlo, repite. Pero mientras tanto, quiere intentarlo. Y hacerlo en positivo, sin guerras generacionales ni ajustes de cuentas. Rechaza expresamente reeditar un “Suresnes al revés” en el que los veteranos ajusten cuentas con los jóvenes: su idea es que sean estos últimos los que tiren del carro. El diagnóstico de fondo es demoledor para la actual dirección socialista. Sevilla sostiene que el PSOE se “podemizó” tras el abrazo de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias y que desde entonces ha abandonado políticas genuinamente socialdemócratas. Critica con dureza la amnistía, decidida “de la noche a la mañana”, y los pactos con Bildu, una formación con la que asegura no tener “nada que ver”.
También arremete contra el modelo de partido que, en su opinión, ha impuesto Sánchez: una estructura de “club de fans”, sin contrapesos reales ni debate interno. Comité Federal, Ejecutiva y federaciones están controladas mediante nombramientos ministeriales, en un esquema que no duda en calificar de “cesarista”, inédito en un partido socialdemócrata europeo. Ante las dificultades para crear una corriente interna formal, Sevilla ha optado por algo más amplio: un movimiento que incluya militantes, exmilitantes y simpatizantes. No se trata de ir contra nadie, insiste, sino de ofrecer un proyecto reconocible, ilusionante y mayoritario para el país. Un proyecto que vuelva a poner en el centro problemas como la pobreza infantil, que España sigue liderando en la UE mientras el Gobierno, denuncia, está ocupado en “las cosas de Puigdemont, de Podemos y de otros”.
Su crítica final es especialmente incómoda para Moncloa: según Jordi Sevilla, a quien mejor le ha ido con el Gobierno de Pedro Sánchez no ha sido a las clases trabajadoras, sino a las rentas del capital. El Ibex 35 bate récords, recuerda, pero ese crecimiento no se traduce en una redistribución ambiciosa ni en políticas sociales estructurales. Para un socialdemócrata de vieja escuela, concluye, eso no es una anécdota: es la prueba de que el PSOE ha perdido el rumbo.