El menú habitual de Navidad: los socios de Sánchez cargan contra el Rey
Sumar, Bildu, ERC y Junts repiten el guion antimonárquico tras el mensaje navideño del Monarca, cargando contra Felipe VI con sus habituales acusaciones recurrentes mientras Felipe VI apela a convivencia, Constitución y respeto institucional

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, este 25 de diciembre
No falla. Cada Nochebuena, tras el Mensaje de Navidad del Rey Felipe VI, los socios parlamentarios del Gobierno desempolvan el mismo recetario ideológico para arremeter contra la Corona. Este año no ha sido una excepción y Sumar, EH Bildu, ERC y Junts han reaccionado con críticas previsibles, cuando no con el silencio más elocuente, al discurso del monarca.
Desde Sumar, su portavoz en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, calificó el mensaje como “decepcionante” por una supuesta “falta de compromiso” del Rey y por no “tomar partido” ante cuestiones como “la desigualdad, la precariedad y la crisis de la vivienda”. “Otra vez más hemos vivido un discurso decepcionante del rey”, decía en sus redes sociales, reprochándole que “el silencio no es moderación, es falta de compromiso” en una Europa “atacada por el trumpismo” y con “un genocidio que sigue en Palestina”. Para la dirigente de Sumar, “no vale con exaltar el pasado” y “la democracia se defiende garantizando derechos aquí y ahora”, como si el jefe del Estado tuviera que convertirse en activista político.
En EH Bildu, la reacción fue directamente el desprecio. La coalición abertzale anunció que no haría valoración alguna del discurso, al considerar a Felipe VI “heredero del legado franquista y reaccionario”. En un mensaje en redes sentenciaron: “Las vascas y los vascos no tenemos rey. Gora Euskal Errepublika!”. Todo ello pese a que el monarca llamó a preservar la convivencia democrática y alertó del “hastío” ciudadano ante la tensión política y el auge de “extremismos, radicalismos y populismos”.
ERC, anclada en el 1-O
Más allá, ERC volvió a situar el reloj en 2017. Su líder, Oriol Junqueras, afirmó que el Rey “es uno de los pocos jefes de Estado de Europa que hace apología de la violencia” y que “aplaude y anima a apalizar a los demócratas que van a votar”, en referencia al discurso del 3 de octubre tras el 1-O. Lo dijo durante la tradicional ofrenda a Francesc Macià en Montjuïc, eludiendo cualquier análisis de la actualidad.
En la misma escena, Junts elevó el tono. Su secretario general, Jordi Turull, criticó que Felipe VI pidiera no alimentar extremismos cuando, a su juicio, “es el más extremista y el más radical”. Reconoció incluso que “no ha escuchado el discurso”, pero aun así lo tachó de “surrealista” y le otorgó “credibilidad cero”, acusándole de alentar un supuesto “‘a por ellos’ judicial” tras el 1-O. Turull aprovechó para hablar de “instituciones españolas debilitadas” y llamar a “aprovechar la debilidad del Estado”.
El contraste es evidente: mientras el Rey insiste año tras año en la concordia, la Constitución y la ejemplaridad, sus críticos reinciden en un ritual navideño ya conocido. Tradición, al fin y al cabo, aunque sea siempre la misma.