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Podemos mete la gamba por Nochebuena: al final los 'cuñados' son ellos

El partido morado presume de datos acerca de la delincuencia de la inmigración, pero su discurso evidencia una mayor tasa relativa, justo lo contrario del mensaje que pretendía lanzar para rebatir a la derecha en las celebraciones de estos días

El vídeo de Podemos que les ha quedado tan mal

El vídeo de Podemos que les ha quedado tan malx.com @podemos_cm

Publicado por
Sandra Sánchez

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Hay noches señaladas en las que conviene no sacar la calculadora. Y Podemos, en plena Nochebuena, decidió hacer justo lo contrario. La cuenta oficial del partido morado en la Comunidad de Madrid publicó un mensaje con vocación pedagógica para desmontar —según ellos— los “bulos” sobre inmigración y delincuencia… y terminó convirtiéndose, sin quererlo, en el mejor argumento de esos “cuñados” a los que pretendía dejar en evidencia.

“El 72% de los delitos en España los cometen españoles, y la población migrante es solo el 13%”, proclamaba Podemos, con tono aleccionador y hashtag antirracista incluido. El objetivo era claro: desacreditar a la derecha en las sobremesas navideñas. El resultado, sin embargo, fue bien distinto. Porque cuando se aplican operaciones matemáticas básicas —esas que no entienden de ideología— el discurso se les vuelve en contra.

La cuenta es sencilla: si el 13% de la población concentra el 28% de los delitos, mientras el 87% restante comete el 72%, la conclusión es incómoda pero evidente. Proporcionalmente, la tasa delictiva es mayor entre la población inmigrante que entre la nacional. No es un marco mental reaccionario ni una manipulación interesada: es pura estadística. Y, paradójicamente, aportada por el propio Podemos.

Así, en su intento por dar un “zasca” a la derecha, el partido morado terminó protagonizando un clásico autorretrato político: datos ciertos, interpretación fallida y una narrativa que se desmonta sola. Los “cuñados” ya no estaban al otro lado de la mesa, sino redactando el post.

El problema no es señalar cifras, sino hacerlo sin comprender lo que implican. Negar cualquier debate apelando a porcentajes mal digeridos no combate el racismo ni mejora la convivencia; simplemente infantiliza una discusión que exige matices, políticas eficaces y rigor.

Al final, el mensaje que pretendía servir de munición ideológica para las cenas navideñas acabó convirtiéndose en un bumerán. Uno que vuelve directo a quien lo lanza y deja una enseñanza clara: antes de dar lecciones en redes sociales, conviene repasar matemáticas. Porque, a veces, los datos hablan demasiado… y dicen justo lo contrario de lo que se quería oír.

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