Sánchez se hace el moderno jugando a ser influencer con el "house tour" de La Moncloa y sale escaldado: una petición por encima de todas
El presidente del Gobierno ha intentado acercar La Moncloa a los ciudadanos con un vídeo informal en TikTok. Al final pide opinión en los comentarios y los usuarios de la red social se acuerdan de Ábalos, Cerdán y compañía.

Pedro Sánchez en el vídeo de TikTok en el que enseña la Sala del Reloj de Moncloa.
Pedro Sánchez ha decidido este viernes post-Navidad subir a su cuenta oficial de TikTok enseñando una de las salas de Moncloa. Con traje, chaleco y sin corbata, el presidente del Gobierno ha aparecido en la red social para mostrar la conocida como Sala del Reloj, en lo que él mismo definió como un “pequeño house tour en plan Isabel Preysler”.
El objetivo, según ha explicado, es el de acercar la sede del Ejecutivo a la ciudadanía. El escenario elegido es una sala histórica, presidida por un reloj de cuerda, donde Adolfo Suárez y Felipe González presidieron Consejos de Ministros en los primeros años de la democracia, antes de la construcción del actual edificio de los Consejos.
“Aquí pasaron muchas cosas al principio de la democracia”, relata Sánchez, animando incluso a los espectadores a buscar fotografías de la época. El vídeo concluye con un mensaje pidiendo feedback en los comentarios: si la iniciativa gustaba, se animaría a enseñar otras partes de La Moncloa. Y, como mandan las redes, pidió comentarios. Y los ha habido, muchos, pero muchos no precisamente en la dirección que esperaba el presidente. Aunque era de esperar, por otra parte.
Entre bromas, críticas y mensajes de desaprobación, uno se repetía por encima del resto: “El siguiente de Soto del Real”. La prisión madrileña se ha convertido en símbolo del desgaste del PSOE tras su paso por allí de sus dos últimos secretarios de Organización y hombres de confianza de Sánchez: José Luis Ábalos y Santos Cerdán. De hecho, el primero sigue allí. El segundo salió a la espera del juicio.

De izq. a der.: Santos Cerdán, José Luis Ábalos, Cristina Narbona y Pedro Sánchez.
Lo que pretende ser una operación de marketing político, cuidadosamente medida para intentar humanizar la imagen del presidente y dar sensación de modernidad, ha terminado por convertirse en el reflejo de lo que siente parte de la ciudadanía, que responde con humor a una situación cada vez más común: el PSOE rodeado de corrupción.