La amiga de Sánchez, Irene Lozano, arruina la Casa Árabe: el Tribunal de Cuentas enciende la alarma y da un toque también a Albares
La gestión de Irene Lozano al frente de Casa Árabe ha desembocado en una "situación financiera crítica" que pone en peligro la viabilidad de la institución. El órgano apunta a los graves déficits anuales, la falta de control interno y la desatención del Ministerio de Exteriores como las causas.
La Casa Árabe, uno de los principales instrumentos de la diplomacia pública española hacia el mundo árabe, se encuentra al borde del colapso financiero. Así lo advierte el Tribunal de Cuentas en su informe de fiscalización correspondiente a los años 2023 y 2024, donde se pone en evidencia el desastre económico y organizativo que ha dejado la gestión de Irene Lozano al frente de esta entidad.
Lozano, ex diputada por el PSOE y amiga cercana de Pedro Sánchez —quien incluso ayudó al presidente a escribir su conocido "Manual de Resistencia"— ha sido señalada por su incapacidad para gestionar de manera eficiente una institución clave para las relaciones internacionales de España. Según el informe, Casa Árabe está atravesando una "situación financiera crítica", con déficits recurrentes cercanos al millón de euros anuales, lo que pone en serio peligro su viabilidad. Este déficit se ha cubierto, de manera temporal, utilizando el remanente de tesorería, pero según el Tribunal de Cuentas, este remanente se agotará en 2026 si no se toman medidas urgentes.

Irene Lozano junto a Pedro Sánchez en el 2016.
Uno de los puntos más graves señalados en el informe son las "importantes deficiencias" en la sede madrileña de Casa Árabe, que presenta problemas estructurales como humedades, daños en el tejado y fallos en el sistema de climatización. Si bien estos problemas podrían parecer detalles menores en otros contextos, en el caso de una institución pública de estas características, son una señal alarmante de la falta de inversión y mantenimiento adecuado.
La situación financiera de Casa Árabe no es el único frente en el que Lozano ha fracasado. El Tribunal de Cuentas también ha puesto en evidencia una alarmante falta de control interno en la gestión de la entidad. Casa Árabe no tiene un sistema formal y estructurado para la gestión económica y financiera, lo que se traduce en debilidades que dificultan la evaluación de los riesgos y afectan negativamente su funcionamiento. Además, se ha constatado que no cuenta con un sistema de planificación por objetivos adecuado, lo que impide ejercer un control efectivo sobre la eficacia de sus actividades.

Irene Lozano en un acto en la Casa Árabe.
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Otro de los puntos más criticados es la falta de supervisión por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores, encabezado por José Manuel Albares y al que está adscrito Casa Árabe. A pesar de ser un instrumento de diplomacia pública, la entidad no ha recibido la asistencia y dirección necesaria para corregir las deficiencias estructurales y operativas que hoy ponen en riesgo su existencia. Esta falta de apoyo por parte del Gobierno refleja una preocupante desidia en la gestión de lo que debería ser una de las joyas de la diplomacia española.

El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares
El Tribunal de Cuentas ha dejado claro que el futuro de Casa Árabe depende de una intervención urgente. Si no se toman decisiones inmediatas, la entidad podría desaparecer o quedar relegada a una irrelevancia absoluta en el ámbito de la diplomacia pública, dejando atrás un legado de malas decisiones y falta de visión.
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