CASO koldo
Hoy en el Tribunal Supremo: Ábalos y Koldo en la encrucijada judicial
La caída judicial de José Luis Ábalos vive hoy un nuevo capítulo decisivo. El Tribunal Supremo celebra este jueves la vistilla clave para decidir si el exnúmero dos del PSOE y su inseparable Koldo García continúan en prisión preventiva, en un caso que ya se ha convertido en uno de los mayores escándalos de corrupción que salpican al sanchismo y que amenaza con dejar una huella política duradera en la legislatura.

El exministro de Transportes y exsecretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, y su exasesor, Koldo García.
En una jornada que vuelve a poner a la política española en el centro del escenario judicial, el Tribunal Supremo celebra este jueves una vista crítica para decidir si mantiene o no en prisión preventiva al exministro de Transportes José Luis Ábalos y a su exasesor Koldo García. Ambos llevan en la cárcel desde finales de noviembre de 2025, en relación con la investigación de una presunta trama de corrupción vinculada a contratos de compra de mascarillas durante la pandemia.
La Sala de lo Penal del Supremo ha programado dos vistas a puerta cerrada, primero para analizar el recurso de Ábalos y, media hora después, el de Koldo. Los magistrados encargados de revisar la situación han escuchado las impugnaciones de las defensas, que buscan revocar la decisión de enviarles a prisión por considerar que no existe un riesgo suficiente de fuga ni de destrucción de pruebas, sino una “aplicación desproporcionada” de la prisión provisional.
Argumentos enfrentados
La defensa de Ábalos ha insistido en que no existe riesgo real de fuga —una de las razones claves que motivaron la entrada en prisión— y ha calificado la decisión del juez instructor como un “uso irrazonable del derecho penal”. Los abogados han destacado el arraigo personal y familiar del exministro, así como que la prisión preventiva debería ser una medida excepcional en lugar de la opción por defecto.
Por su parte, Koldo García ha planteado un recurso similar y se ha mostrado dispuesto incluso a pagar una fianza para recuperar la libertad provisional, argumentando que su incremento patrimonial puede ser justificado y que no existe fundamento para mantenerlo en prisión.
Frente a esto, la Fiscalía Anticorrupción mantiene que tanto Ábalos como Koldo deben seguir en prisión preventiva ante la cercanía del juicio y la gravedad de los delitos que se les imputan, que incluyen organización criminal, cohecho, uso de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación de fondos públicos. La petición fiscal alcanza 24 años de prisión para Ábalos y 19 años y medio para Koldo, reflejando la magnitud de la causa.
El contexto del caso
Este proceso, conocido mediáticamente como ‘caso Koldo’, investiga supuestos amaños y comisiones ilegales en la adjudicación de contratos públicos para la compra de material sanitario durante la pandemia de COVID-19. En diciembre pasado, el Supremo designó el tribunal que juzgará a los acusados —una sala de siete magistrados de perfiles diversos— y confirmó la apertura de juicio oral, que se perfila para los próximos meses.
Tanto Ábalos como Koldo ya se encuentran en prisión preventiva en la cárcel de Soto del Real desde finales de noviembre de 2025, en una decisión sin precedentes, al convertirse Ábalos en uno de los pocos diputados en ejercicio en España en ingresar en prisión preventiva.
Además, el Supremo ha exigido recientemente el pago de una fianza de 60.000 euros a cada uno para asegurar posibles responsabilidades pecuniarias derivadas del caso, una medida que no ha influido todavía en la decisión de mantenerlos entre rejas.
¿Qué viene ahora?
Tras la vista de hoy, los magistrados deliberarán y anunciarán su resolución en los próximos días sobre si mantienen, modifican o levantan la prisión preventiva de Ábalos y Koldo. La decisión marcará un hito en este proceso que ha tensado el debate político y judicial en España, con amplias repercusiones para el PSOE y la percepción pública sobre la lucha contra la corrupción.
La expectativa en los pasillos del Supremo es alta, y la decisión condicionará no solo la tramitación procesal del caso, sino también el clima político justo antes de un juicio que se perfila como uno de los más relevantes de los próximos meses en la agenda judicial española.