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ENTREVISTA AL HIJO DE ÁBALOS

El hijo de Ábalos señala al PSOE y destapa el miedo del sanchismo a que alguien hable

La entrevista de Víctor Ábalos en Telecinco no blanquea a su padre, pero sí deja al descubierto un PSOE que se protege a sí mismo, reparte culpas hacia abajo y sacrifica a los suyos cuando estorban al poder

Víctor Ábalos, hijo del exministro, comparecerá próximamente en Mediaset

Víctor Ábalos, hijo del exministro, comparecerá próximamente en MediasetMediaset España

Luis Sordo
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La entrevista emitida anoche en Telecinco al hijo de José Luis Ábalos no fue un ejercicio de defensa jurídica ni un intento serio de desmontar las acusaciones que pesan sobre el exministro. Fue, más bien, una radiografía involuntaria del funcionamiento interno del PSOE cuando uno de los suyos deja de ser útil y se convierte en un problema.

Víctor Ábalos habló —mucho— y, aunque evitó entrar en el fondo penal del caso Koldo, sí lanzó mensajes que apuntan directamente al corazón del sanchismo: el partido no asume responsabilidades, corta cabezas y mira hacia otro lado cuando el escándalo amenaza al liderazgo.

El PSOE: rápido para expulsar, lento para explicar

En ningún momento el hijo del exministro logró despejar las sombras que rodean a Ábalos. Tampoco lo intentó de verdad. Pero sí dejó claro algo que en Ferraz prefieren silenciar: Ábalos no actuaba en un vacío político, sino como una pieza más de una estructura de poder que hoy se lava las manos.

El PSOE ha querido presentar el caso Koldo como una anomalía individual, un problema personal de un exdirigente “descontrolado”. Sin embargo, la entrevista vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda:

¿cómo es posible que durante años nadie viera nada, nadie supiera nada y nadie supervisara nada?

Ábalos fue secretario de Organización del PSOE, ministro clave y uno de los hombres de máxima confianza de Pedro Sánchez. Su caída fulminante no vino acompañada de una sola explicación política de fondo. Solo silencio, distanciamiento y una expulsión tardía para salvar la marca.

Zapatero y el poder que no da la cara

Uno de los momentos más reveladores de la entrevista fue la insistencia en el papel de José Luis Rodríguez Zapatero como figura influyente en decisiones estratégicas del PSOE y del Gobierno. Más allá de que las acusaciones sean o no demostrables, el mensaje que queda es demoledor: el socialismo español se ha acostumbrado a un poder opaco, sin responsabilidades formales pero con enorme capacidad de influencia. El hijo de Ábalos dejó una cosa clara:

“Es quien dirige realmente la posición en el orden mundial de este país” Víctor Ábalos

El rescate de Plus Ultra, las relaciones con Venezuela o el episodio de Delcy Rodríguez siguen sin una explicación política convincente. El PSOE no ha dado respuestas claras, solo comunicados defensivos y ataques a quien pregunta. La entrevista no prueba nada nuevo, pero recuerda algo esencial: hay demasiados asuntos sin aclarar y demasiados nombres intocables.

Sánchez se desmarca, el partido calla

Pedro Sánchez ha aplicado el manual clásico: cortar el hilo por el eslabón más débil y desaparecer del relato. Ni una comparecencia monográfica, ni una asunción de errores, ni una reflexión interna. El partido ha optado por la estrategia del olvido rápido, confiando en que el desgaste mediático haga el resto.

La entrevista de Víctor Ábalos rompe ese guion no porque exonere a su padre —no lo hace— sino porque expone el nerviosismo de un PSOE que teme que alguien, desde dentro, empiece a hablar sin control.

Un problema político que no se resuelve con silencio

El mayor error del PSOE no es Ábalos. Es creer que el problema desaparece expulsándolo. La entrevista vuelve a colocar al partido frente a sus propias contradicciones: control férreo del relato, ausencia de autocrítica y una cultura política donde la lealtad importa más que la transparencia.

El caso Koldo no es solo un asunto judicial. Es un síntoma. Y mientras el PSOE siga refugiándose en el silencio y el cortafuegos, cada entrevista, cada declaración y cada filtración seguirá erosionando una credibilidad que ya llega muy tocada.

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