PACTO TRAS LAS ELECCIONES
Abascal dinamita el pacto con el PP en Extremadura y deja a Guardiola al borde del abismo político
Vox rompe las negociaciones a 24 horas de la constitución de la Asamblea y acusan a los populares de no querer “un cambio real”. Agricultura y los recortes al gasto público, las líneas rojas que han hecho saltar todo por los aires.

El líder de Vox, Santiago Abascal.
Vox ha decidido romper la baraja en Extremadura. A apenas un día de que se constituya la nueva Asamblea regional, el partido de Santiago Abascal ha dado por finiquitadas las negociaciones con el PP y deja en el aire cualquier acuerdo que permita investir presidenta a María Guardiola. Un golpe de efecto en el primer gran plazo político tras las elecciones del 21 de diciembre y que abre un escenario de máxima incertidumbre institucional.
Se veía venir
La ruptura se venía gestando desde hace días. Las conversaciones llevaban encalladas desde el fin de semana, con dos escollos fundamentales que nunca llegaron a superarse: el control efectivo de determinadas consejerías —con Agricultura como pieza clave— y un plan ambicioso de recorte de subvenciones y gasto público. Para Vox, sin competencias claras no hay acuerdo posible; para el PP, las exigencias eran difíciles de digerir.
Desde la dirección nacional de Vox no esconden el malestar. El asunto se abordó este lunes en el comité de acción política presidido por Abascal, donde se tomó la decisión definitiva. El diagnóstico es demoledor para los populares: “El PP no quiere cambiar políticas de verdad. Y sin un cambio real, no hay pacto”, resumen fuentes del partido. En Génova, en cambio, reconocen su sorpresa ante una ruptura que no daban por hecha.
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En un día de luto oficial
Todo ello se produce, además, en un contexto excepcional. España permanece en luto oficial por la tragedia ferroviaria de Córdoba y la actividad política ha quedado prácticamente congelada. Vox, sin embargo, ha optado por mantener su hoja de ruta y no retrasar una decisión que considera estratégica.
Rompe Abascal, Vox Extremadura
Todas las decisiones del acuerdo de investidura se han tomado en Madrid, ninguna en Mérida, Cáceres, o Badajoz. El partido de Abascal aspiraba a un acuerdo global que incluyera tres frentes: la Mesa de la Asamblea, el programa de gobierno y la entrada en el Ejecutivo regional. El PP llegó incluso a ofrecer consejerías, pero Vox exigía algo más que sillones: quería poder aplicar su programa, especialmente en materia agraria, un sector clave en Extremadura y uno de sus grandes caladeros electorales.
Vox no teme un adelanto electoral
No es un pulso improvisado. Abascal ya avisó en campaña de que Vox no regalaría sus votos y que no temía una repetición electoral si no se respetaban sus condiciones. Tras rozar el 17% de los apoyos, el partido se siente fuerte. En el PP, de hecho, existe la convicción de que Vox ha crecido precisamente por mantenerse fuera de la gestión tras abandonar los gobiernos autonómicos en 2024.
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Relacion PP - Vox: muy complicada en Extremadura
Las relaciones entre ambos partidos en Extremadura nunca han sido sencillas. Ya en 2023 el entendimiento fue tan complicado que el PP terminó pactando con el PSOE la constitución de la Asamblea. Todo apunta a que el nuevo Parlamento volverá a arrancar sin un acuerdo claro, y con la investidura de Guardiola en el aire.
Vox, por su parte, no parece inquieto ante el escenario que se abre. En sus filas insisten en que no hay prisa y que el desgaste, esta vez, no será para ellos. El reloj institucional corre, pero el pulso político acaba de empezar.
Fúster y la negociación PP–Vox en Extremadura
En su comparecencia, José Antonio Fúster, portavoz nacional de Vox, ha querido enfatizar la dificultad de llegar a un acuerdo con el Partido Popular (PP) sobre la investidura de María Guardiola como presidenta de Extremadura, después de las elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2025. Tras una semana de conversaciones entre los equipos negociadores de ambas formaciones, Vox decidió suspender las negociaciones apenas un día antes de constituirse la Mesa de la Asamblea regional, apuntando a que no se ha percibido una voluntad real de cambio por parte del PP y que las condiciones políticas exigidas por su partido no han sido asumidas adecuadamente.
Fúster ha defendido que Vox no puede comprometer su apoyo sin que el PP acceda a cambios más profundos en políticas clave y sin que haya señales claras de que la presidenta en funciones esté dispuesta a modificar su programa. Esta postura refleja una tensión creciente entre ambos partidos de cara a poder formar un gobierno estable: el PP fue la fuerza más votada pero sin mayoría absoluta, y Vox duplicó su representación, situándose en una posición de fuerza que busca marcar el rumbo de la colaboración política en la comunidad. La ruptura deja en el aire no solo la investidura de Guardiola, sino también la posibilidad de un nuevo ciclo de negociaciones o, incluso, la convocatoria de nuevas elecciones en Extremadura si no se alcanzase un acuerdo en los próximos meses