descarrilamiento
Óscar Puente deja tirados a los accidentados del AVE mientras Iryo pone buses para trasladar a los afectados
Los pasajeros del tren Iryo recibieron atención personal y fueron trasladados mientras que los de Renfe quedaron a la espera sin información y fueron auxiliados por la solidaridad de los vecinos de Adamuz

El ministro de Transportes, Óscar Puente, y el CEO de Iryo
En Adamuz no falló la solidaridad, pero sí falló Renfe. Tras el grave accidente ferroviario del descarrilamiento en Córdoba que ha dejado 39 muertos, decenas de heridos y escenas de auténtico pánico, los pasajeros del AVE siniestrado comprobaron algo difícil de explicar en un país que presume de alta velocidad y de servicios públicos ejemplares: Renfe dirigida por el Ministerio de Transportes de Óscar Puente los dejó tirados. Literalmente. Algo que contrasta con la actitud de la privada Iryo, compañía del otro tren del accidente.
Mientras la compañía privada Iryo activaba de inmediato autobuses y desplegaba personal para atender y trasladar a sus viajeros, los pasajeros de Renfe permanecían abandonados, sin información, sin acompañamiento y sin saber qué iba a ser de ellos, si los iban a trasladar o no, tal, y como están relatado en diversas entrevistas y testimonios en medios de comunicación y redes sociales. La diferencia entre una y otra respuesta fue tan evidente como sonrojante para la Renfe de Óscar Puente.
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“No ha habido ningún personal de Renfe acompañándonos ni nos han informado de si iban a poner autobuses o no. En cambio, de Iryo sí había personas atendiendo”, relatan algunos de los afectados del descarrilamiento a TVE. Una frase que retrata mejor que cualquier comunicado el caos y la dejadez del Ministerio de Transportes de Óscar Puente. Quienes sí estuvieron a la altura fueron los vecinos de Adamuz. Gente corriente que, sin competencias ni focos, acudió en masa a ayudar, rescatar, dar agua, ofrecer cobijo y apoyo a los viajeros. Ellos evitaron que el abandono fuera absoluto. Ellos hicieron el trabajo que nadie del Ministerio de Transportes ni de la operadora pública parecía dispuesto a asumir en ese momento crítico.
El contraste es demoledor. La compañía privada Iryo reaccionó con rapidez, llevó personal y autobuses para trasladar a los afectados. La pública Renfe, dependiente del Ministerio de Transportes, no. Y eso desmonta de golpe muchos discursos grandilocuentes sobre la superioridad de la gestión estatal cuando llega la hora de la verdad. No se trata de ideología. Se trata de hechos. En Adamuz, los viajeros de Renfe fueron atendidos gracias a la solidaridad vecinal, no gracias a la respuesta de la compañía dependiente de Óscar Puente. Una situación impropia de un servicio esencial y aún más grave en un contexto de emergencia.
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