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Óscar Puente, acorralado por el desastre de Rodalíes: Junts exige su comparecencia urgente tras el accidente mortal de Gelida

El colapso crónico de Rodalíes vuelve a mostrar las costuras de la gestión del Estado mientras el Govern y el Ministerio de Transportes se pasan la responsabilidad.

Carles Puigdemont y Óscar Puente

Carles Puigdemont y Óscar Puente

Luis Sordo
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La paciencia en Cataluña con Rodalíes se ha agotado. Junts per Catalunya ha solicitado este miércoles la comparecencia urgente del ministro de Transportes, Óscar Puente, en el Congreso de los Diputados para dar explicaciones por la grave crisis ferroviaria que vive la comunidad tras el accidente ocurrido esta pasada noche en Gelida.

El accidente

El siniestro, registrado en la línea R4 de Rodalíes entre Sant Sadurní d’Anoia y Gelida, se saldó con la muerte de un maquinista en prácticas y dejó un balance de heridos que evidencia la magnitud del desastre: cinco graves, seis menos graves y 26 leves, según datos de Protecció Civil. El accidente se produjo tras el derrumbe de un muro de contención sobre la vía, en plena alerta por el temporal que afecta a Cataluña.

Los independentistas aprovechan el momento

Pero Junts no se ha quedado ahí. La formación independentista también ha pedido la comparecencia inmediata en el Parlament de la consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat, Sílvia Paneque, a la que acusan de una “mala gestión de la crisis ferroviaria” y de permitir el “colapso continuado de las infraestructuras” catalanas. Un mensaje claro: nadie puede esconderse ya detrás de excusas técnicas o competencias compartidas.

Además, el presidente de ERC, Oriol Junqueras, no ha tardado en aprovechar la tragedia para cargar contra la “dejadez histórica del Estado” en Rodalíes y volver a poner sobre la mesa una vieja reivindicación: el traspaso íntegro del servicio ferroviario a la Generalitat. Un movimiento que ha generado no poca polémica, incluso entre sus propios aliados, al llegar cuando aún se estaban evacuando heridos y se confirmaba la muerte del maquinista. La reacción de Junqueras reabre una contradicción incómoda para la izquierda: ¿no sostenían que no se debía hacer política con “los cuerpos aún calientes”? La pregunta resuena con fuerza tras un accidente mortal que, una vez más, se convierte en munición política en plena batalla por las competencias y las responsabilidades.

Las causas

Desde el cuerpo de emergencias, el inspector de los Bombers de la Generalitat, Claudi Gallardo, ha confirmado que el desprendimiento fue provocado por las intensas lluvias y que todos los pasajeros pudieron ser evacuados, aunque una persona permaneció atrapada durante más de una hora. Un dato que vuelve a poner en cuestión el estado de las infraestructuras y los protocolos de seguridad en una red ferroviaria que acumula incidencias semana tras semana.

El accidente de Gelida no es un episodio aislado, sino un nuevo capítulo de una cadena de fallos que, según Junts, demuestra el abandono inversor del Estado en Cataluña. La formación recuerda que esta tragedia llega apenas después de otro suceso ferroviario de enormes dimensiones en Adamuz, donde el descarrilamiento de un tren Iryo y la colisión con un Alvia provocaron decenas de víctimas mortales, alimentando la alarma social sobre la seguridad en la red ferroviaria española.

Óscar Puente guarda silencio

Mientras el Ministerio de Transportes guarda silencio y el Govern trata de apagar el incendio político, la realidad es tozuda: Rodalíes sigue siendo un problema estructural sin resolver. Y esta vez, con una víctima mortal, las explicaciones ya no bastan. Junts quiere responsabilidades. Y las quiere ya.

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