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Recuperado el bogie del Iryo de Adamuz: su estado confirma que el carril estaba roto

Clave en la investigación del accidente ferroviario, pone en duda la versión oficial y refuerza la falta de control de las infraestructuras mientras crece el malestar por la desinformación y la respuesta del Gobierno

El 'bogie' del coche número ocho del tren Iryo accidentado en Adamuz

El 'bogie' del coche número ocho del tren Iryo accidentado en AdamuzEuropa Press

Publicado por
Mariola López

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La investigación del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) ha dado un giro relevante tras la recuperación del bogie de uno de los vagones del tren Iryo implicado en el siniestro, el vagón 8. El estado de esta pieza, localizada a más de 250 metros del punto del impacto por un reportero del New York Times, apunta de forma clara a que el carril estaba roto antes del paso del convoy, según los primeros análisis técnicos incorporados a la causa.

Las marcas detectadas en las ruedas y en la estructura del bogie refuerzan la hipótesis de una fractura previa de la vía, descartando que el daño se produjera como consecuencia directa del descarrilamiento. Un extremo que contradice el mensaje inicial lanzado desde el Gobierno y vuelve a situar el foco sobre el estado real de la infraestructura ferroviaria y los protocolos de inspección de Adif.

El hallazgo resulta especialmente significativo porque el bogie es uno de los elementos que mejor “lee” el estado de la vía: cualquier anomalía grave queda reflejada en su desgaste, deformaciones o impactos. En este caso, los indicios técnicos señalan que el tren circuló sobre un carril ya deteriorado, lo que habría provocado el descarrilamiento en cadena y la posterior colisión.

Pese a la gravedad de estos datos, la reacción del Ministerio de Transportes ha vuelto a estar marcada por la ambigüedad y la falta de explicaciones concretas. El ministro Óscar Puente ha optado por rebajar el alcance de las conclusiones preliminares, evitando asumir responsabilidades directas y apelando a la necesidad de esperar a informes definitivos, mientras crece la inquietud entre expertos y usuarios.

La gestión comunicativa del accidente ha generado un profundo malestar. A día de hoy, siguen sin aclararse cuestiones esenciales sobre los controles previos en el tramo afectado, la frecuencia de las inspecciones o los avisos registrados antes del siniestro. El contraste entre la contundencia de los indicios técnicos y la cautela política alimenta la percepción de desinformación deliberada.

El caso Adamuz se suma así a una cadena de incidentes que cuestionan el estado de la red ferroviaria y la prioridad real otorgada a su mantenimiento. La recuperación del bogie no solo aporta pruebas materiales: deja al descubierto un problema estructural que el Gobierno sigue sin afrontar con transparencia.

¿Qué es un bogie? Explicado para dummies

El bogie es la estructura situada bajo cada vagón de un tren que soporta las ruedas, los ejes y parte del sistema de suspensión. Funciona como una especie de “carrito” independiente que permite al tren mantener la estabilidad, tomar curvas con seguridad y absorber las irregularidades de la vía.

Gracias al bogie, el peso del tren se reparte mejor y las ruedas se adaptan al trazado del carril. Por eso, su análisis es clave en cualquier accidente ferroviario: las marcas, roturas o deformaciones que presenta ayudan a determinar si el problema estaba en el tren o en la infraestructura. En Adamuz, el estado del bogie ha sido determinante para apuntar a una vía defectuosa como origen del siniestro.
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