Primeras declaraciones de Antxón Alonso tras el informe de la UCO que le relacionaba con Santos Cerdán

Silencio, gestos y un “evidentemente no”: Antxon Alonso se blinda en el Parlamento de Navarra

Joseba Antxon Alonso en la comisión de investigación del caso Koldo, en el Senado.

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Antxón Alonso, administrador de Servinabar, compareció este martes en la comisión de investigación del Parlamento de Navarra dejando una escena más propia de un juicio que de una rendición de cuentas política. Tres horas largas de sesión, decenas de preguntas y una única respuesta clara: “Evidentemente, no”, cuando se le cuestionó si había facilitado una trama corrupta alrededor de su empresa, Servinabar.

El resto fue silencio. Un silencio estratégico, calculado y amparado en su condición de investigado en el Tribunal Supremo. Alonso se acogió desde el primer minuto a su derecho a no declarar, escudándose en la recomendación expresa de su abogado y en la coincidencia entre el objeto de la comisión parlamentaria y la causa penal abierta.

Eso sí, aunque no habló, no pasó desapercibido. Gestos, muecas, sonrisas irónicas, negativas con la cabeza y algún que otro suspiro acompañaron las intervenciones de los portavoces. Una presencia muda, pero elocuente.

El “no” que rompe el silencio

El único momento en el que Alonso abandonó su mutismo fue ante la insistencia del portavoz de Contigo-Zurekin, Miguel Garrido. Tras varias repeticiones de la misma pregunta —si había facilitado una trama de corrupción— Alonso respondió, seco y sin matices: “Evidentemente, no”.

Poco después, volvió a hablar para justificar su silencio. Aseguró que le gustaría explicar su versión, pero que su prioridad es proteger su defensa judicial. “Hablaré cuando me lo diga mi abogado”, zanjó.

Belate, auditorías y ningún perjuicio económico

Otra excepción al silencio llegó al abordar la controvertida adjudicación de las obras del túnel de Belate. Alonso leyó un texto preparado para subrayar su confianza en los órganos de control y en la justicia. Recordó que la Cámara de Comptos y auditorías externas concluyeron que las adjudicaciones se ajustaron a la legalidad y que no hubo perjuicio económico para Navarra.

Un mensaje claro: todo fue legal, aunque las sospechas sigan vivas.

El foco político: Sánchez, Chivite y Cerdán

Desde UPN, Javier Esparza elevó el tono y situó el caso en el epicentro político nacional y foral. Habló de presuntas mordidas, adjudicaciones de obra pública y señaló que la trama “afecta al Gobierno de Pedro Sánchez, pero también al de María Chivite”.

Esparza fue más allá y recordó que, pese a negar vínculos, Servinabar habría pagado el piso en Madrid de Santos Cerdán. Preguntas todas ellas que quedaron sin respuesta.

El PSOE pide frenar las “hipótesis”

Desde el PSN, Javier Lecumberri salió en defensa del derecho de Alonso a no declarar y denunció el uso político de la comisión para “ensuciar el nombre de Navarra”. Alonso sí respondió a una cuestión clave: aseguró que, hasta donde él sabe, no hay ninguna obra pública navarra investigada en el Supremo.

Una comparecencia que deja más sombras que luces

EH Bildu, Geroa Bai, PPN y Vox coincidieron en una idea común: Alonso tenía una oportunidad para aclarar dudas que están en la calle… y no la aprovechó. Preguntas sobre contratos, familiares, influencias políticas y decisiones empresariales quedaron flotando en el aire, sin réplica.

Al final, un agradecimiento cortés del compareciente y una frase que resume la jornada: “Espero en breve poder hablar”.

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Por ahora, Navarra tendrá que conformarse con un “evidentemente no”, muchos silencios y la sensación de que la comisión avanza, pero la verdad sigue blindada.