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Óscar Puente más cerca del precipicio: la Audiencia Nacional abre diligencias por Adamuz

El tribunal admite una querella porque los hechos "presentan características que hacen presumir la posible existencia de una infracción penal", aunque el ministro de Transportes es aforado y debería investigarle el Supremo

El ministro de Transportes, Óscar Puente, durante la rueda posterior al Consejo de Ministros en el Palacio de la Moncloa

El ministro de Transportes, Óscar Puente, durante la rueda posterior al Consejo de Ministros en el Palacio de la MoncloaAlejandro Martinez Velez

Enrique Martínez Olmos

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El cerco político y judicial sobre Óscar Puente sigue estrechándose. Cuando el ministro de Transportes aún intenta recomponer su credibilidad tras una semana de versiones cambiantes sobre el estado de la vía de Adamuz, la Audiencia Nacional ha dado un paso más que coloca al responsable de la infraestructura ferroviaria española más cerca del precipicio.

En concreto, el juez de la Audiencia Nacional, Antonio Piña, ha acordado la apertura de diligencias previas a raíz de una denuncia presentada por la Asociación Libertad y Justicia por el trágico accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que dejó 45 muertos. Una decisión que, aunque de recorrido procesal limitado por el aforamiento del ministro, supone un golpe político para Óscar Puente y para el Gobierno de Pedro Sánchez.

Según ha adelantado The Objective y han confirmado fuentes jurídicas a ABC, el magistrado ha considerado que los hechos denunciados “presentan características que hacen presumir la posible existencia de una infracción penal”. Por ello, ha remitido las actuaciones al Ministerio Fiscal para que se pronuncie sobre la competencia de la Audiencia Nacional en este caso, un trámite habitual pero nada inocuo para Óscar Puente.

El movimiento recuerda al que el propio Antonio Piña realizó en su día con la querella contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. No es una imputación, pero tampoco es un simple archivo automático: es el reconocimiento explícito de que lo ocurrido en Adamuz no se despacha con una nota de prensa ni con una comparecencia defensiva en la Moncloa de Óscar Puente.

Eso sí, el recorrido judicial inmediato apunta a un callejón conocido. Óscar Puente, como ministro, está aforado ante el Tribunal Supremo, lo que previsiblemente impedirá que la Audiencia Nacional instruya el caso. Si finalmente se considera que hay base para investigar, el asunto deberá elevarse al Alto Tribunal, el mismo escenario en el que ya acabó José Luis Ábalos tras abandonar el Ministerio.

La apertura de diligencias llega tras una semana en la que Óscar Puente ha pasado de asegurar que “toda la vía estaba completamente renovada” a admitir que no lo estaba “en todos sus elementos”, justificándose después en supuestos errores técnicos “sin mala fe”. Ahora, además de la crisis de credibilidad, aparece el factor judicial.

En Ferraz y Moncloa minimizan el alcance del movimiento del juez, refugiándose en el argumento del aforamiento. Pero en la práctica, el mensaje es demoledor: un magistrado aprecia indicios suficientes como para activar a la Fiscalía en un caso con decenas de víctimas mortales, mientras el ministro Óscar Puente sigue resistiéndose a asumir responsabilidades políticas.

Adamuz amenaza con convertirse en algo más que un accidente ferroviario. Puede acabar siendo el punto exacto en el que Óscar Puente deje de ser el ministro combativo y tuitero que Pedro Sánchez premió, para pasar a ser un problema mayúsculo para el Gobierno. Y esta vez, no bastará con matizar declaraciones.

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