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La chapuza de Óscar Puente en reparar el AVE: grapas baratas, material reutilizado y un 70% menos
Sindicatos ferroviarios denuncian "la inversión irrisoria" en reparaciones de la línea Madrid-Sevilla y la tachan de "obra low cost" donde se compra material barato o se utiliza de segunda mano

El ministro de Transportes, Óscar Puente, en el accidente de Adamuz
El relato oficial del Gobierno de Pedro Sánchez insiste en vender una red de alta velocidad modélica, segura y puntera. Pero la realidad empieza a desmoronarse por las costuras de la propia vía. La gestión del Ministerio de Transportes que dirige Óscar Puente en la remodelación del AVE Madrid–Sevilla ya no huele a modernización, sino a chapuza presupuestaria, como denuncian maquinistas y sindicatos ferroviarios.
La línea más antigua de la alta velocidad española, inaugurada en 1992 con la Expo de Sevilla, fue objeto de una gran actuación de mejora que atravesó Castilla-La Mancha y Andalucía, incluido el trágico tramo de Adamuz. Un proyecto presentado como ambicioso… pero ejecutado, según denuncian expertos y trabajadores del sector, a precio de saldo. La intervención del Ministerio de Transportes de Óscar Puente tuvo un coste total de 700 millones de euros para 470,5 kilómetros de trazado. Traducido: menos de 1,5 millones de euros por kilómetro, una cifra que, según fuentes técnicas, se sitúa hasta un 70% por debajo del mínimo recomendado para una renovación integral de carril y catenaria.
Rafael Escudero, secretario general del Sindicato Ferroviario, en declaraciones a Artículo 14, lo resume sin rodeos: los recursos comprometidos son “absolutamente irrisorios” para una obra de este calibre. Y va más allá: la rehabilitación se hizo “a precio low cost”, por lo que reclama una auditoría urgente que esclarezca qué materiales se han usado realmente y qué trabajos se han ejecutado. “Es completamente inadmisible que ocho meses después de terminar la obra tengamos un accidente de estas magnitudes”, advierte al Ministerio de Transportes de Óscar Puente tras la tragedia de Adamuz.
Las alarmas no se quedan en los sindicatos ferroviarios. Trabajadores de Adif también señalan en declaraciones a Artículo 14 directamente al corazón del problema: las grapas de la vía, los clips elásticos que fijan el carril. “Son baratas o reutilizadas. No encaja que estén en mal estado cuando la obra terminó el verano pasado”, explican. Según estas fuentes, Adif lleva dos años comprando grapas baratas e incluso reutilizando las antiguas porque las cuentas no salen. Un ahorro de Óscar Puente mal entendido en un sistema donde cada componente es crítico para la seguridad.
Nada de esto pilla por sorpresa al sector. El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) ya alertó en agosto a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, a Adif y a Adif Alta Velocidad de un deterioro preocupante del estado de la red. En su comunicado hablaban de “baches, garrotes, descompensación en la catenaria” y de una pérdida evidente de confort y fiabilidad en los viajes. La petición fue clara: reducir la velocidad máxima a 250 km/h hasta que la infraestructura estuviera en condiciones. La respuesta, nula. Óscar Puente ha convertido el Ministerio de Transportes en un altavoz constante de anuncios y autobombo. Pero los datos y los testimonios desmontan el relato: se ha querido hacer una renovación integral del AVE con dinero insuficiente.
España
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Enrique Martínez Olmos