accidente de adamuz
Las víctimas de Cataluña valen más que las de Adamuz: Puente no se plantea más dimisiones
El ministro de Transportes reconoce fallos graves de coordinación y comunicación en Rodalies, pero enfría nuevas responsabilidades políticas tras los últimos accidentes y el colapso del servicio.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, durante la rueda posterior al Consejo de Ministros
El Gobierno intenta poner un dique de contención a la tormenta ferroviaria que sacude Cataluña. El ministro de Transportes, Óscar Puente, aseguró este martes que no se plantea “de momento” más ceses tras el accidente de Adamuz (Córdoba), el siniestro de Gelida (Barcelona) y la cadena de incidencias que ha convertido a Rodalies en sinónimo de caos. Un mensaje de calma interna que contrasta con la indignación ciudadana y el desgaste político que arrastra el Ejecutivo.
Dos ceses en Cataluña
Las palabras de Puente llegaron después de que el Ministerio comunicara los ceses del director operativo de Rodalies, Josep Enric García Alemany, y del director general de Operaciones y Explotación de Adif, Raúl Míguez. Dos cabezas que ruedan para intentar cerrar una crisis que, lejos de apagarse, amenaza con cronificarse.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el titular de Transportes se movió entre la prudencia y la autodefensa. “Me estoy pronunciando en el aire; cuando llegue el momento veremos si ha habido errores o si no se han sabido detectar”, afirmó, para rematar con un tajante: “No me planteo en este momento que haya más”. Traducción política: el cortafuegos está activado, pero nadie garantiza que no vuelva a arder.
Mentiras admitidas con eufemismos
Puente sí admitió, sin ambages, que la última semana ha sido “muy difícil” y que la coordinación y la comunicación en Rodalies han fallado estrepitosamente. El ejemplo más sangrante fue el del lunes, cuando se anunció el restablecimiento del servicio para rectificarlo horas después. “Se han comunicado cosas contradictorias a la opinión pública: ponemos el servicio en marcha, luego no; y todo ello ha habido que corregirlo”, reconoció. Los ceses, vino a decir, apuntan directamente a ese despropósito.
Con nuevo responsable al frente, el Ministerio promete “engrasar al máximo” la coordinación para evitar escenas que ya se han vuelto habituales en la red catalana. “Autocrítica toda y responsabilidad toda”, aseguró el ministro, confiando en que “en poco tiempo” se pueda ofrecer un servicio “a la altura” de lo que merece la ciudadanía.
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El problema
El problema es que, mientras el Gobierno pide tiempo, los usuarios acumulan retrasos, cancelaciones y explicaciones que llegan tarde —o no llegan—. Y aunque Puente cierre hoy la puerta a nuevos ceses, el estado del ferrocarril en Cataluña mantiene abierta otra mucho más peligrosa: la de la desconfianza.