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La jugada de Sánchez dándole el tanto de los inmigrantes a Podemos que noquea a Yolanda Díaz

El Gobierno no necesitaba el apoyo de los de Irene Montero y Ione Belarra para su regularización masiva al aprobarlo por decreto, pero ha cedido el protagonismo a los de Irene Montero para atraerlos a su mayoría… Y rematar más a Sumar

Pedro Sánchez saluda a Irene Montero

Pedro Sánchez saluda a Irene Montero

Enrique Martínez Olmos

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El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, no da puntada sin hilo. Y la regularización masiva de 500.000 inmigrantes aprobada por decreto no es porque le haya entrado de repente la vena humanitaria: es una operación política que, además de para distraer la atención tras el accidente de Adamuz y la exigencia de responsabilidades al Gobierno, está pensada para reforzar a Podemos y atraer a los de Irene Montero al redil con el fin de asegurarse sus votos tras varios desencuentros -como en la cesión de las competencias de inmigración a Cataluña- y seguir estirando una legislatura sostenida con alfileres. Una maniobra que deja un daño colateral: Yolanda Díaz y su Sumar cada día más muerto políticamente.

Hay un dato muy importante que deja en evidencia la jugada de Pedro Sánchez: el Gobierno no necesitaba a Podemos para sacar adelante esta regularización. La prueba es que no ha pasado por el Congreso, donde el Ejecutivo no tiene mayoría suficiente. Se ha aprobado por Real Decreto desde el Consejo de Ministros, sin debate parlamentario, sin votación y sin exposición pública real. Poder, podía hacerlo solo. Pero sin embargo han sido Irene Montero, Ione Belarra y compañía quienes han salido a sacar pecho por la regularización masiva de inmigrantes como una imposición podemita al PSOE, hasta incluso aportando datos como que sólo bastará una declaración responsable y no los antecedentes penales. Una cesión de protagonismo que deja eclipsado a Sumar y Yolanda Díaz, que también defendían la medida.

Pedro Sánchez ha decidido apuntalar a Podemos -al que teóricamente había dejado morir en su día- para asfixiar aún más a Sumar, ya convertido en una coalición dividida y sin capacidad de presión al que ya dan por muerto hasta sus propios integrantes como IU. Al entregar a Irene Montero y Ione Belarra el relato de la regularización masiva de inmigrantes, el PSOE lanza un mensaje claro: vuelve a considerar interlocutor útil a Podemos, del que necesita sus votos si en un futuro quiere aprobar futuras medidas o incluso si algún día llegan los presupuestos del estado, frente al proyecto amortizado de Yolanda Díaz.

Esta cesión simbólica a Podemos también tiene un precio político: facilitar que los podemitas se abran a negociar una de las piezas clave que exige Junts para seguir sosteniendo a Pedro Sánchez, la cesión de competencias migratorias a Cataluña. Una exigencia que los de Irene Montero y Ione Belarra hasta ahora rechazaban de plano y que el PSOE intenta envolver en algodón para lograr su sí, algo que por cierto los morados ya han dicho que van a considerar tras regularización masiva de inmigrantes. Y también es una maniobra para el largo plazo: el PSOE necesita en unas futuras elecciones un partido a su izquierda que aglutine el voto más radical, y el Sumar de Yolanda Díaz que hizo ese papel, está acabado. Así que dar oxígeno a Podemos y revivirlo es importante para que llegue a acuerdos -con partidos como IU- y entablen una nueva coalición.

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