Rollán pone en su sitio a Sánchez: le advierte de "consecuencias jurídicas" si vuelve a escaquearse, esta vez con Adamuz
Moncloa intenta convertir el Senado en un buzón: el PP cita a Pedro Sánchez por el accidente de Adamuz y el caos de Rodalies y el presidente responde con la misma táctica de siempre, delegar y huir del control. Pero esta vez la Cámara Alta le manda una carta con aviso serio: si no aparece mañana, puede haber “medidas” y “responsabilidades” en Derecho.

(Foto de ARCHIVO) Foto de familia durante el acto del XL aniversario de la firma del Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas
El presidente del Senado, el popular Pedro Rollán, ha remitido una carta a Pedro Sánchez para advertirle de las “consecuencias jurídicas” que podría acarrearle no acudir al Pleno extraordinario de este jueves 29 de enero, impulsado por la mayoría absoluta del PP. Un toque de atención que retrata, negro sobre blanco, la deriva de un presidente que pretende elegir a qué instituciones rinde cuentas y a cuáles no.
Según la carta, a la que ha tenido acceso Esdiario, Rollán deja constancia de que la citación está formalmente practicada y lanza un aviso inequívoco: plantar el Senado sin una causa “debidamente justificada” y “comunicada por los cauces oficiales” podría activar decisiones de los órganos de la Cámara y la exigencia de responsabilidades.
“La falta de comparecencia (…) podrá dar lugar a la adopción de las medidas que procedan por parte de los órganos de la Cámara y a la exigencia de las responsabilidades que en Derecho correspondan”, señala Rollán.

Carta de Pedro Rollán a Sánchez
La estrategia de Sánchez: delegar, diluir y controlar el relato
El choque no nace de un malentendido, sino de una decisión política deliberada. El PP forzó un Pleno extraordinario para que Sánchez y el ministro de Transportes, Óscar Puente, dieran explicaciones por el accidente ferroviario de Adamuz y por la situación en Rodalies. La respuesta del Gobierno ha sido la habitual: delegar la presencia en Puente y vender como excusa que Sánchez ya ha pedido comparecer en el Congreso el 11 de febrero para hablar del tema.
Pero el argumento se sostiene regular: el Congreso no sustituye al Senado, y el presidente del Gobierno no comparece donde le apetece, sino donde es citado conforme al funcionamiento parlamentario. Lo demás suena a lo de siempre: escapar del foco cuando el escenario no está bajo control y evitar una sesión diseñada para incomodar, repreguntar y dejar constancia pública de responsabilidades.
España
Con las causas del siniestro bajo investigación, tres ministros acudirán al funeral en Huelva con Puente y Sánchez ausentes
Patricia Rodríguez Corchado
Un Senado harto de desplantes
La carta de Rollán tiene un componente institucional y otro político. El institucional: blindar la notificación y dejar rastro ante cualquier paso posterior. El político: marcar un límite al mensaje que Moncloa intenta normalizar, el de que el presidente puede tratar la Cámara Alta como una instancia secundaria, prescindible, casi ornamental.
Y el aviso no es menor. Rollán habla de “medidas” por parte de los órganos del Senado y de “responsabilidades” en Derecho. Es decir, eleva el pulso a un terreno donde Sánchez ya no puede refugiarse en el marketing ni en el “yo comparezco cuando quiero”.
Comunidad Valenciana
Las mentiras de la delegada de Sánchez con su currículum le aplastan en el Senado
Sonia García
Un pulso con fecha: mañana
El Pleno extraordinario de este jueves se ha convertido en algo más que una sesión sobre Adamuz y Rodalies: es una prueba de fuerza sobre la rendición de cuentas. El PP quiere la comparecencia mañana. Moncloa pretende mover el debate al 11 de febrero en el Congreso. Y Sánchez, una vez más, juega a marcar el calendario para reducir daños.
Ahora el foco está donde más incomoda: si Sánchez no acude, quedará el precedente de un presidente que desprecia una citación del Senado; si acude, tendrá que afrontar un escenario que no controla. En ambos casos, el aviso de Rollán ya está enviado: la ausencia no será gratis.