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Begoña Gómez antes que Adamuz: Sánchez canceló su agenda para celebrar su cumpleaños el día del funeral

El presidente del Gobierno ni acudió al Senado a dar explicaciones ni a Huelva a la misa por las víctimas del accidente, pero tenía un motivo de peso además de esconderse de la gente: festejar el aniversario de su pentaimputada mujer

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sale para recibir al lehendakari

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sale para recibir al lehendakariEuropa Press

Enrique Martínez Olmos

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, volvió a demostrar cuál es su verdadera escala de prioridades. Mientras España despedía a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, el presidente del Gobierno optó por el silencio, la ausencia y el escondite. Ni ir al Senado, ni a Huelva, ni dar explicaciones. Pero no fue sólo por la cobardía de enfrentarse a las víctimas o a un accidente que amenaza con dejar más tocado al Gobierno. Fue por algo mucho más importante para él: celebrar el cumpleaños de su mujer, Begoña Gómez, imputada por cinco delitos.

El jefe del Ejecutivo tenía dos citas ineludibles. La primera, acudir al Senado para dar explicaciones sobre uno de los accidentes ferroviarios más graves de los últimos años. La segunda, asistir al funeral católico celebrado en Huelva por las víctimas de Adamuz, al que sí acudieron los Reyes de España. A ambas dijo no. Y a ambas sin excusa oficial creíble. Parece ser que celebrar el cumpleaños de su mujer, Begoña Gómez, era más importante.

En el Senado, Sánchez volvió a aplicar su manual favorito: mandar a un ministro como escudo humano. Delegó la comparecencia en Óscar Puente, el mismo ministro que lleva semanas acumulando rectificaciones, contradicciones y acusaciones de haber mentido sobre el estado de las vías de Adamuz. La espantada del presidente del Gobierno fue tan evidente que incluso el presidente de la Cámara Alta, Pedro Rollán, llegó a deslizar la posibilidad de “consecuencias jurídicas” si Sánchez persiste en su negativa a dar la cara en la Cámara Alta.

En Huelva, más de lo mismo, Sánchez no apareció. En su lugar envió a María Jesús Montero, Luis Planas y Ángel Víctor Torres. Un gesto que fue interpretado por muchos como cobardía política ante las víctimas de Adamuz, y que recordó demasiado al plantón del presidente en el funeral por la dana en la Catedral de Valencia. Cuando hay tragedia y víctimas, Sánchez nunca está. Lo más llamativo es que esta vez no había excusa internacional. No había cumbre, ni reunión europea, ni viaje oficial. La agenda del presidente figuraba prácticamente en blanco. Y sin embargo, decidió no acudir ni al Senado ni al funeral.

¿El motivo real además de la estrategia de esconderse? Según diversas fuentes, Pedro Sánchez canceló su agenda para celebrar el cumpleaños de Begoña Gómez, su esposa, actualmente imputada por cinco delitos y convertida en uno de los mayores problemas políticos del presidente. Una celebración privada que pesó más que las víctimas, las explicaciones y la dignidad institucional. El presidente del Gobierno sólo salió a hacer un tuit contra Elon Musk, esa era su prioridad mientras en Huelva despedían a 45 muertos. Adamuz podía esperar para Sánchez. Begoña, no.

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