El Gobierno presume de feminismo mientras recorta campañas contra la violencia de género

El Ejecutivo de Sánchez reduce en 600.000 euros los fondos para sensibilización mientras agita la bandera igualitaria al tiempo que acumula escándalos que erosionan su credibilidad moral en materia de protección a las mujeres

La ministra de Igualdad, Ana Redondo.Juan Barbosa / Europa Press

Publicado por
Mariola López

Creado:

Actualizado:

El autodenominado Gobierno “más feminista de la historia” vuelve a protagonizar una de esas decisiones que chirrían incluso entre sus propios discursos. Mientras Pedro Sánchez y sus ministros se envuelven a diario en la bandera de la igualdad, el Ejecutivo ha decidido meter la tijera y recortar en 600.000 euros los fondos destinados a campañas contra la violencia de género.

Una medida que, más allá del ajuste presupuestario, deja un mensaje político difícil de digerir: menos recursos para sensibilización y prevención, justo en un área que el propio Gobierno utiliza como uno de sus principales estandartes ideológicos. Menos carteles, menos campañas, menos concienciación… pero más discursos, más eslóganes y más pancarta. Agitación mejor que prevención.

El recorte resulta todavía más llamativo si se observa el contexto. El sanchismo no ha dejado de exhibir su compromiso “feminista” mientras, en paralelo, se acumulan episodios que ponen en cuestión esa superioridad moral que tanto proclaman. Desde el sonado episodio del Parador de Teruel hasta las informaciones sobre las “chicas” vinculadas al entorno de Ábalos y Koldo, pasando por nombres como Paco Salazar y una cadena de denuncias y polémicas que han salpicado al entorno socialista en los últimos meses.

La contradicción es evidente: menos dinero para prevenir y sensibilizar, pero más ruido político. Menos inversión real en políticas concretas y más postureo institucional. Todo ello mientras el Gobierno mantiene intacto su discurso de trinchera, utilizando la violencia de género como arma arrojadiza contra la oposición, pero recortando con la tijera por detrás las partidas que sostienen las campañas.

Decisión política con consecuencias

Desde el Ejecutivo se habla de prioridades presupuestarias, pero el mensaje que llega a la calle es otro: cuando toca apretarse el cinturón, la prevención y la sensibilización parecen ser prescindibles. Y eso, en un país donde la violencia contra las mujeres sigue siendo una lacra, no es un simple ajuste contable, sino una decisión política con consecuencias.

Cargando contenidos...

El resultado es el de siempre: mucho feminismo de boquilla, muchos minutos de discurso, pero menos recursos reales. Un feminismo de pancarta que recorta donde más falta hace, mientras el Gobierno exige credibilidad a los demás sin aplicarse el cuento. Si esta es la coherencia del “Gobierno feminista”, la tijera habla más alto que cualquier consigna.