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La tétrica imagen de Ana Redondo con un muñeco muerto que solivianta tras la tragedia de Adamuz

La ministra de Igualdad promociona una exposición que pone al mismo nivel de importancia a Federico García Lorca con Pedro Zerolo y se hace una foto que levanta polvareda: "Qué falta de respeto tras 46 muertos"

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ante un muñeco muerto de García Lorca

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ante un muñeco muerto de García Lorca

Enrique Martínez Olmos

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Hay imágenes que no necesitan explicación porque hablan por sí solas. Y hay fotografías que, por el momento en que se toman, se convierten en un problema político y moral. La protagonizada por la ministra de Igualdad, Ana Redondo, posando ante un muñeco que representa el cadáver de Federico García Lorca en una fosa común pertenece claramente a la segunda categoría, la de la necrofilia.

La escena de Ana Redondo tuvo lugar durante la visita oficial a la exposición Pluma Roja: de García Lorca a Pedro Zerolo. Una muestra que ya venía rodeada de polémica por su planteamiento ideológico y que ha terminado por incendiar las redes y el debate público tras difundirse una imagen que muchos califican directamente de macabra. España sigue conmocionada por la tragedia de Adamuz, que ha dejado 46 muertos, y la ministra de Igualdad decidió promocionar una exposición haciéndose una foto junto a la representación de un muerto.

La reacción ha sido inmediata y feroz. No sólo por la imagen en sí de Ana Redondo con un muñeco que simula el cuerpo sin vida de García Lorca enterrado en cemento, sino por el contexto. “Qué falta de respeto tras 46 muertos en Adamuz”, es una de las frases que más se repiten. Para muchos ciudadanos, la fotografía de la ministra de Igualdad simboliza una desconexión absoluta del Gobierno con el clima de duelo que vive España. Pero la polémica va más allá del gesto. La exposición en cuestión ha sido duramente criticada por equiparar en el mismo plano a Federico García Lorca, una de las figuras universales de la literatura española, con Pedro Zerolo, exconcejal del PSOE que fue su icono gay. Una comparación que muchos consideran forzada, ideológica y carente de rigor cultural, reduciendo la memoria del poeta a una pieza más de un relato político contemporáneo.

Las redes sociales han estallado con comentarios demoledores hacia Ana Redondo. “Vas por la calle, te asomas a un escaparate y ves un agujero de cemento con un muñeco de Lorca muerto: qué mal gusto”. Otros han ido más allá: “Esto es necrofilia feminista”, “Parece la tumba de Lenin”, “Pensaba que era IA”, o “Sólo le falta coger una pala y parece la enterradora”. Frases duras, sí, pero que reflejan el nivel de indignación generado. El reproche más repetido, sin embargo, apunta a lo esencial: en un momento en el que hay 46 muertos reales tras el accidente de Adamuz, familias destrozadas y un país aún en shock, la ministra de Igualdad opta por posar junto a una representación de la muerte. Para muchos, la imagen resume una forma de hacer política que banaliza el dolor ajeno y convierte la memoria histórica en escenografía.

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