El yihadismo en las cárceles españolas en 2025: de las redes organizadas al radicalismo individual
El Observatorio Penitenciario sobre Yihadismo 2025 revela una transformación profunda en el perfil de los internos condenados por delitos relacionados con el terrorismo yihadista: las organizaciones como DAESH funcionan ya casi exclusivamente como referentes ideológicos y propagandísticos, mientras que la pertenencia real a redes operativas se ha vuelto excepcional.

Yihadismo.
El Observatorio Penitenciario sobre Yihadismo 2025, elaborado por Salvador Berdún para el Centro de Estudios de ACAIP, pone de manifiesto una transformación profunda en el perfil de las personas que ingresan en prisión en España por delitos relacionados con el terrorismo yihadista. Las organizaciones yihadistas han dejado de funcionar como estructuras operativas entre los internos y se han convertido, casi exclusivamente, en marcos ideológicos de referencia y símbolos identitarios.
El estudio, centrado únicamente en los casos que terminan con ingreso efectivo en el sistema penitenciario, muestra que DAESH sigue siendo, con mucha diferencia, la principal referencia entre los nuevos internos durante 2025. Sin embargo, en la gran mayoría de los supuestos esta vinculación se limita a procesos de autoadoctrinamiento, difusión de propaganda, enaltecimiento del terrorismo o consumo intensivo de material yihadista en entornos digitales, sin que exista pertenencia orgánica formal ni integración en redes estructuradas.
Desde la perspectiva penitenciaria, DAESH opera fundamentalmente como un potente referente simbólico e identitario, alimentado por la propaganda disponible en internet, más que como una organización jerárquica capaz de dirigir acciones concretas en territorio español. Otras siglas clásicas, como Al Qaeda, aparecen de forma muy esporádica y residual en los expedientes analizados. Incluso en esos casos aislados, la referencia responde más a un consumo ideológico disperso y desestructurado, típico del entorno digital, que a una adscripción doctrinal sólida o a una vinculación operativa real.
A lo largo de todo 2025, únicamente se detectaron dos casos en los que la implicación de los internos iba más allá del plano ideológico y propagandístico. Uno de ellos estaba relacionado con actividades logísticas vinculadas a Hezbollah y el otro con tareas de financiación asociadas a Tehreek-e-Labbaik Pakistan. Ambos supuestos son considerados excepcionales y no permiten hablar de patrones estables ni de la existencia de redes operativas consolidadas en el ámbito penitenciario español.
El informe subraya un mensaje clave: la reducción del número de ingresos en prisión por terrorismo yihadista no equivale a la desaparición del fenómeno, sino a su transformación. El sistema penitenciario recibe hoy, de manera mayoritaria, perfiles individualizados que se encuentran en fases relativamente tempranas de radicalización y que presentan escasa o nula proyección operativa.
Esta nueva realidad plantea retos específicos para la prevención, la clasificación y la intervención en el medio penitenciario, ya que los enfoques tradicionales basados en la detección y desarticulación de estructuras organizadas resultan cada vez menos adecuados ante una tipología dominada por radicalizaciones de carácter personal, consumo masivo de propaganda online y conductas ideológicas delictivas sin cadenas de mando claras.
En definitiva, el Observatorio Penitenciario sobre Yihadismo 2025 revela que, en el contexto carcelario español, las organizaciones terroristas han perdido prácticamente todo su peso como redes estructuradas entre los nuevos ingresos y han ganado relevancia como potentes referentes ideológicos y simbólicos. Una evolución que exige repensar las estrategias de tratamiento y prevención dentro de las prisiones.