elecciones
Humillación a Irene Montero en Aragón: Podemos no llega al 1% ni a 7.000 votos y Alvise les triplica
Los podemitas sacan sólo el 0,94% y 6.206 de los sufragios y pierden su único escaño frente a los 14 que tuvieron hace una década, un descalabro histórico, y hasta SALF les barre
Irene Montero y Ione Belarra en el Congreso
Ni la gira de Irene Montero ni la presencia de Ione Belarra han obrado el milagro. Podemos ha firmado en Aragón uno de los mayores ridículos electorales de su historia reciente: no llega al 1% de los votos, no alcanza los 7.000 sufragios y desaparece del Parlamento autonómico como si nunca hubiera existido. La formación podemita se queda en un pírrico 0,94% y 6.206 votos, y pierde su único escaño. Todo ello tras una campaña arropada por las figuras más reconocibles del partido, esas mismas que, han hecho una campaña tan histriónica como decir que vengan inmigrantes en masa para un “reemplazo de los fachas”.
Los números podemitas en Aragón cuentan la historia de como dilapidar un partido en sólo una década. En 2015, Podemos irrumpió en Aragón con 14 escaños y 141.528 votos y 20,56% de los sufragios. En 2019 ya había empezado la cuesta abajo: 5 diputados y 53.468 votos con el 8,08%. En 2023 sobrevivió por los pelos con un escaño y 26.087 votos y el 4,02%. En 2026, el desenlace: cero escaños, menos del 1% y camino del olvido para los de Irene Montero y Ione Belarra.
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El golpe a Podemos es aún más humillante al mirar alrededor. SALF, el partido de Alvise Pérez, triplica en votos a Podemos y roza los 18.000 apoyos. El PAR también queda por delante, y los de Irene Montero y Ione Belarra acaban disputando el fondo de la tabla con candidaturas casi simbólicas como Escaños en Blanco. De partido clave para gobernar Aragón a la extinción en una década.
Irene Montero, protagonista destacada de la campaña, ha optado por el silencio tras el desastre de Podemos en Aragón, quizá para no estropear la épica del hundimiento. Ione Belarra, por su parte, ha recurrido al comodín habitual: la ultraderecha y el PP y Vox. Según su versión, el problema no es Podemos, sino que los ciudadanos votan mal y crece la ultraderecha "que vende nuestro país a las grandes multinacionales" y dice que "va a pararles". No sabemos cómo con cero escaños. De autocrítica del golpe sufrido, ni palabra, como la candidata podemita, María Goikoetxea, que salido con que "seguiremos señalando el retroceso en derechos en las calles y plazas". Exacto, ahí tiene razón, en las calles, porque en las Cortes ya sabemos que no seguirán.