ETA
El etarra Txeroki, condenado a 400 años, ya se pasea por la calle: sale de la cárcel en semilibertad
Uno de los dirigentes más sanguinarios de la banda terrorista ETA ha salido de la prisión de Martutene tras aplicarse una fórmula flexible que permite suavizar el cumplimiento de condena, justo cuando el Gobierno vasco asume las competencias de prisiones

El etarra Txeroki a su salida de la cárcel
El etarra Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki, uno de los dirigentes más sanguinarios de la banda terrorista ETA, ya no pasa todas sus horas entre rejas. El histórico etarra salió este lunes de la prisión de Martutene poco después de las 8 de la mañana para incorporarse a un régimen de semilibertad que le permitirá abandonar la cárcel de lunes a viernes con el pretexto de trabajar, regresando únicamente a dormir. Se trata de una concesión penitenciaria aplicada bajo el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, una fórmula flexible que permite suavizar el cumplimiento de condena. La medida ha sido propuesta por la Junta de Tratamiento del centro penitenciario donostiarra y llega tras la cesión de las competencias penitenciarias al Gobierno vasco. Todo ello pese a que Txeroki acumula condenas que rondan los 400 años de prisión.
Para acceder a este régimen, el etarra ha tenido que presentar un denominado “plan de ejecución”, en el que acredita una supuesta actividad laboral o de voluntariado con horarios concretos. La Fiscalía de la Audiencia Nacional deberá emitir ahora un informe no vinculante, aunque la decisión definitiva recaerá en el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria. Desde el propio Departamento Vasco de Justicia reconocen que lo habitual es que este tipo de permisos no se revoquen. Txeroki asumió la jefatura de ETA en 2008, el mismo año en que fue detenido en la localidad francesa de Cauterets en una operación conjunta de la Guardia Civil y la gendarmería francesa. En 2011, la Audiencia Nacional lo condenó a 377 años de prisión por su implicación directa en numerosos atentados, mientras cumplía en Francia penas que sumaban más de 30 años adicionales.
Castellón
El día que el etarra Txeroki intentó masacrar a los turistas en Marina D'Or en Oropesa
Sonia García
La condena más abultada de Txeroki se derivó del intento de asesinato de la entonces exteniente de alcalde de Portugalete, Esther Cabezudo, en febrero de 2002. Por estos hechos, el etarra fue declarado culpable de 20 delitos de asesinato terrorista en grado de tentativa y otro de estragos. En 2015 volvió a ser condenado a nueve años de cárcel por ordenar el atentado con coche bomba cometido en agosto de 2007 en Oropesa, Castellón, que causó importantes daños materiales. Tres años después, en 2018, la Audiencia Nacional le impuso al dirigente de ETA otros 18 años de prisión por intentar asesinar con un paquete bomba a la delegada de Antena 3 en el País Vasco, María Luisa Guerrero, en enero de 2002.
Además, Txeroki fue señalado por las fuerzas de seguridad como uno de los responsables del atentado de la T4 del aeropuerto de Barajas en diciembre de 2006, en el que murieron dos personas. Aquel ataque supuso la ruptura definitiva del proceso de conversaciones entre ETA y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en el que actuaba como interlocutor el socialista vasco Jesús Eguiguren. Hoy, pese a ese historial, el etarra vuelve a caminar por la calle entre semana. La ley lo permite. La memoria de las víctimas, una vez más, no decide.