ESdiario

Yolanda Díaz, el tapón que bloquea el deseo de la ultraizquierda de un gran partido unificado

Rebelión en Sumar: dentro del partido exploran un relevo para recomponer el espacio electoral mientras caen las expectativas demoscópicas y persiste el veto de Podemos a integrarse si persiste el actual liderazgo

La vicepresidenta segunda, de la cuota Sumar, Yolanda Díaz

La vicepresidenta segunda, de la cuota Sumar, Yolanda DíazJesus Hellin/STUDIO MEDIA 19

Publicado por
Mariola López

Creado:

Actualizado:

La izquierda situada más a la izquierda del PSOE vuelve a hablar de refundación. Pero, a diferencia de otros intentos, el debate ya no gira únicamente sobre siglas, plataformas o programas, sino sobre un nombre propio: Yolanda Díaz. En el espacio político de Sumar se abre paso la convicción de que cualquier reunificación real pasa por un cambio de liderazgo.

El próximo encuentro entre IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Catalunya en Comú pretende escenificar una nueva fase de cooperación. Sin embargo, llega precedido de conversaciones internas en las que varios dirigentes admiten que la vicepresidenta ha dejado de actuar como elemento de cohesión. La hipótesis que gana fuerza es mantenerla como figura institucional relevante, pero no como candidata de referencia.

Una mochila a cuestas

El desgaste electoral pesa. Tras las generales y posteriores citas autonómicas y europeas, la ultraizquierda ha perdido empuje y capacidad de arrastre, mientras la fragmentación penaliza especialmente a las fuerzas minoritarias. A ello se suma el bloqueo estratégico: Podemos sigue rechazando integrarse en un proyecto encabezado por Díaz, lo que impide reconstruir una candidatura conjunta comparable a las coaliciones anteriores.

En privado, distintos sectores atribuyen a la actual dirección errores en la configuración de listas, campañas poco reconocibles y falta de autoridad orgánica tras la renuncia de Díaz a pilotar el partido. En público, el discurso es más prudente: se habla de “procesos democráticos” y de “nuevas etapas”, evitando un choque frontal que fracture definitivamente el espacio.

El trasfondo es más profundo que un relevo personal. Se trata de decidir si el bloque puede volver a ser competitivo frente al PSOE y frenar la pérdida de representación parlamentaria. La paradoja es evidente: todos proclaman la necesidad de unidad, pero esa unidad exige redefinir quién la encarna.

Por eso el debate real ya no es si habrá una nueva plataforma política —todo apunta a que sí— sino quién podrá liderarla sin reproducir los conflictos internos. Y, cada vez con menos disimulo, dentro del propio espacio se señala que la figura de Yolanda Díaz se ha convertido en el principal obstáculo para descorchar esa botella política pendiente. Ella es el tapón.

tracking