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Sánchez, en vilo: 'Operación Dominicana' contra Begoña Gómez, Zapatero, Bono y Reyes Maroto

Trascienden datos de la cruzada judicial de Estados Unidos que pone la lupa en los ex ministros socialistas y la mujer del presidente por sus negocios y un presunto blanqueo de capitales

Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero, en 2024 en Madrid.

Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero, en 2024 en Madrid.GTRES

David Lozano
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La ofensiva diplomática de Estados Unidos en el Caribe ha desatado un terremoto silencioso en el entorno del poder socialista español. Washington ha exigido a la República Dominicana que endurezca el cerco contra el blanqueo de capitales, los negocios opacos y las conexiones con el narcotráfico. Pero en Moncloa el mensaje se ha interpretado en clave política: la presión estadounidense podría destapar vínculos incómodos de la cúpula del PSOE con la isla caribeña. Pedro Sánchez tiene motivos para la preocupación, ahora de verdad.

La alarma se ha disparado porque República Dominicana no es un territorio cualquiera para el socialismo español. Es un enclave estratégico para figuras históricas del PSOE, desde José Luis Rodríguez Zapatero hasta exministros como José Bono, Miguel Ángel Moratinos o Reyes Maroto, con intereses empresariales, contactos políticos y presencia frecuente en el país.

Según cuenta Vozpópuli, La preocupación alcanza directamente al entorno del presidente del Gobierno. En Moncloa temen que la presión de Washington obligue a Santo Domingo a compartir información detallada sobre vuelos y actividades de personalidades españolas, incluidas las visitas de Begoña Gómez.

El juez Juan Carlos Peinado ya ha solicitado al Ministerio del Interior información sobre los viajes al extranjero de Gómez y de su asesora Cristina Álvarez, con un plazo concreto para su entrega. Una investigación judicial que coincide con el endurecimiento del escrutinio estadounidense y que convierte el Caribe en un escenario explosivo para el sanchismo.

Solo en 2025, aviones del Ejército del Aire realizaron una docena de vuelos oficiales a República Dominicana, un dato que en el Gobierno se intenta minimizar, pero que ahora adquiere una nueva dimensión en un contexto de sospecha internacional.

Zapatero, el puente con Caracas

La figura de Rodríguez Zapatero emerge como una pieza central en este tablero. Ha mantenido una relación privilegiada con las autoridades dominicanas, que le han facilitado traslados entre Santo Domingo y Caracas en sus frecuentes viajes a Venezuela.

En el pasado, estos desplazamientos se realizaban incluso en aviones de PDVSA, la petrolera del régimen chavista, algunas de cuyas aeronaves han sido inmovilizadas por las sanciones del Tesoro estadounidense. También ha trascendido que Víctor de Aldama facilitó vuelos privados al expresidente en el marco de investigaciones judiciales vinculadas al caso Hidrocarburos y a contratos de mascarillas durante la pandemia.

Bono, negocios ‘offshore’ y ciudadanía dominicana

Si Zapatero genera inquietud, Bono no se queda atrás. El ex ministro mantiene negocios ligados a sociedades offshore en Santo Domingo, reside varios meses al año en la isla y ha sido asesor del Gobierno dominicano en la reforma de su Policía Nacional, un papel que ya generó polémica institucional.

Su cercanía al presidente dominicano Luis Abinader le valió a José Bono incluso la concesión de la nacionalidad del país, y fuentes conocedoras del caso aseguran que estuvo a punto de ser nombrado cónsul dominicano en Albacete, lo que le habría permitido tributar en el Caribe mientras residía en España.

Aunque República Dominicana no figura formalmente como paraíso fiscal, su régimen impositivo es mucho más laxo que el español, con importantes exenciones y sin acuerdos internacionales de intercambio automático de información bancaria. Un caldo de cultivo perfecto para estructuras empresariales opacas.

Por eso Estados Unidos ha intensificado su presión, incluso con despliegue naval en el Caribe y cooperación militar con Santo Domingo para combatir el narcotráfico.

En Moncloa el temor es claro: que la presión estadounidense obligue a abrir archivos, rastrear movimientos financieros y revelar conexiones políticas que hasta ahora han permanecido en la sombra. La Operación Dominicana no es solo una ofensiva geopolítica, sino una bomba política que amenaza con salpicar a la vieja guardia socialista y al núcleo del poder sanchista.

Si Washington decide tirar del hilo, el Caribe podría convertirse en el escenario de uno de los mayores escándalos internacionales del socialismo español

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