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El objetivo del “postsanchismo” es romper los puentes con Junts y con Bildu

Dialogar sin líneas rojas con todo el espectro parlamentario y no excluir al PP para pactos de gobernabilidad sería la primera premisa del cambio de rumbo; y la segunda, una enmienda a la totalidad de la política de alianzas de Sanchez, renunciar a pactos con los independentistas o con la izquierda radical de Podemos.

El prófugo Carles Puigdemont recibe en Waterloo al ex convicto Arnaldo Otegi

El prófugo Carles Puigdemont recibe en Waterloo al ex convicto Arnaldo OtegiEH BILDU

Ricardo Martín
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Las críticas del ministro y líder del socialismo madrileño, Óscar López, al expresidente aragonés, Javier Lambán, han abierto una crisis en el PSOE, que se solapa con al anuncio de Felipe González de abstenerse en las generales si el candidato es Pedro Sánchez; un escenario que anticipa el debate abierto en el Partido para administrar el postsanchismo.

El actual secretario general del PSOE mantiene una amplia mayoría orgánica, como se puede comprobar en cualquier debate en los órganos de representación intermedios (comités regionales, comités de Agrupación, grupo Parlamentario, grupos municipales...), en los que las escasas críticas son acalladas radicalmente con loas –a veces vergonzantes- al liderazgo incuestionable de Sánchez.

Hay un temor que recorre las filas socialistas de que el desenlace del debate que –inevitablemente llegará tras las próximas elecciones generales-, desemboque en una lucha fratricida, replicándose el pulso entre Susana Díaz y Pedro Sánchez, que puso al borde del colapso histórico al primer partido de la izquierda española.

El desencadenante del enfrentamiento entre susanistas y sanchistas fue la política de pactos: “¿debía el PSOE apoyar al PP para asegurar la gobernabilidad de España en momentos de crisis nacional?”. Felipe González se erigió, colocándose al lado de Susana Díaz, en patrocinador de una “gran coalición” PSOE-PP para el Gobierno de España.

El debate esencial, que ya se atisba hoy, será una réplica del traumático pasado: los “nuevos socialistas”, que tienen en común -entre otras cosas- su pertenencia a la generación Millenial, se encuentran con un muro interno para alzar la voz y plantear lo que consideran un “cambio de rumbo” en el PSOE, de 2027 en adelante.

Dialogar sin líneas rojas con todo el espectro parlamentario y no excluir al PP para pactos de gobernabilidad sería la primera premisa del cambio de rumbo; y la segunda, que supondría una enmienda a la totalidad de la política de alianzas de Pedro Sanchez, renunciar a pactos con los independentistas de Junts y Bildu, o con la izquierda radical de Podemos.

En el modelo que plantean los Milllenials socialistas la mejor forma de combatir el trumpismo, personificado en VOX e Isabel Díaz Ayuso, sería trabar alianzas con el PP nacional. Frenar a la ultraderecha seguiría siendo una prioridad del PSOE, y para ello, se promoverían alianzas puntuales con Feijóo o con el líder que encabece el PP.

En opinión de los críticos a la política de alianzas de Pedro Sanchez, la polarización -que una mayoría de españoles atribuyen más al PP que al PSOE- perjudica a los dos principales partidos por igual; lo que obliga a “despolarizar” la política partidista en nuestro país.

De hecho, los disidentes están convencidos de que lo que más aleja al PSOE de los electores jóvenes y de la clase media con poder adquisitivo es –precisamente- la polarización y la pelea constante entre los dos partidos más representativos de España, con descalificaciones y reproches “intolerables” que llegan a afectar al entorno familiar.

Los críticos a las alianzas parlamentarias de Pedro Sánchez no dejan de reconocer lo que consideran buena gestión del Gobierno en muchos frentes, salvo en financiación autonómica, por su configuración “ad hoc” para Cataluña, una concesión (una más) a los partidos independentistas catalanes, particularmente a Junts.

Críticos “durmientes” en distintas federaciones

Los socialistas críticos no están coordinados por el momento, son auténticos “guerrilleros” que no se atreven a constituirse en “corriente” interna, -una posibilidad que se contempla en los estatutos del PSOE-, por temor a represalias de la actual dirección federal.

Hay críticos “durmientes” en distintas federaciones, como Asturias, Madrid, Aragón, Castilla y León y Comunidad Valenciana. De los actuales líderes regionales con “mando” institucional, consideran como referente clave para el futuro del PSOE al presidente de la Generalitat, Salvador Illa.

Asimismo, consideran al presidente asturiano, Adrián Barbón, como un potencial aliado, con el que se podría contar para la nueva etapa; mientras Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, es un aliado natural, pero a la vez un “verso suelto” que tiene como prioridad la presidencia de su región y no está especialmente interesado en el devenir del Partido Socialista, más allá de Sánchez.

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