Un juez sacude a la izquierda: Barbie Gaza, icono propalestino, procesada por terrorismo
El Juzgado de Instrucción 1 de Granada incoa diligencias previas contra Ana María Alcalde Callejas al apreciar posible existencia de delitos de incitación al odio y enaltecimiento terrorista

Barbie Gaza, en sus redes sociales.
Durante meses fue presentada como una voz valiente, una activista incómoda y un supuesto símbolo de la causa propalestina en España. Ana María Alcalde Callejas, conocida en redes como “Barbie Gaza” o “Barbie Hamás”, ocupó platós, titulares y tribunas de medios afines a la izquierda como una especie de referente moral contra Israel. Hoy, ese relato se desploma con estrépito.
El Juzgado de Instrucción nº 1 de Granada ha acordado incoar diligencias previas contra la influencer tras una denuncia presentada por Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM), al apreciar indicios de delitos de incitación al odio y enaltecimiento del terrorismo. Un golpe directo no solo para la activista, sino para el ecosistema mediático y político que la elevó como icono de una narrativa radicalizada.
La denuncia recoge una serie de publicaciones y declaraciones públicas en las que la investigada difundía teorías conspirativas de carácter antisemita, negaba las atrocidades cometidas por Hamás el 7 de octubre de 2023 y justificaba las acciones de la organización terrorista.
Entre los hechos señalados figura la difusión de mensajes en los que se sugería que Israel podría estar detrás del atentado contra la comunidad judía en Sídney, presentado como una “falsa bandera”, así como declaraciones negando violaciones documentadas, rechazando calificar a Hamás como organización terrorista y describiendo la masacre del 7-O como “una explosión de tantos años de represión”.
El propio juzgado subraya la gravedad del caso al advertir que estas manifestaciones alcanzaron una notable difusión en redes sociales y en cadenas de televisión de ámbito nacional, amplificando mensajes incompatibles con los principios básicos de una sociedad democrática.
“No estamos ante opiniones controvertidas ni ante el legítimo ejercicio de la libertad de expresión. La glorificación del terrorismo y la propagación del odio no son derechos: son conductas que erosionan la convivencia, degradan el espacio público y ponen en riesgo los fundamentos del Estado de derecho”, señalan desde ACOM.
Palo a la izquierda mediática
El procesamiento de Barbie Gaza es, en realidad, un golpe directo a la izquierda política y mediática que la colocó en un pedestal. Durante meses fue exhibida como una especie de heroína de la causa palestina, una voz supuestamente crítica con Israel y una figura que simbolizaba la resistencia frente a Occidente.
Medios digitales, tertulias televisivas y espacios militantes la convirtieron en una referencia moral, obviando o minimizando sus declaraciones más radicales, sus teorías conspirativas y su blanqueamiento explícito del terrorismo. Hoy, la Justicia cuestiona ese relato y coloca el foco donde siempre debió estar: en los límites del discurso de odio y la apología de la violencia.
Parte de ese aura mediática se reforzó con su participación en una supuesta “flotilla humanitaria” que pretendía llegar a Gaza. Un proyecto presentado como gesto solidario, pero que muchos analistas y expertos consideraron desde el inicio una operación de propaganda política, con dudoso impacto humanitario real y un evidente componente ideológico.
La flotilla fue utilizada como símbolo por sectores propalestinos para alimentar una narrativa épica y confrontacional, mientras se obviaba el contexto geopolítico, las implicaciones legales y la instrumentalización de la ayuda humanitaria como herramienta de propaganda. En ese escenario, figuras como Barbie Gaza se convirtieron en rostros útiles para una campaña mediática del sanchismo.
La resolución judicial también pone en evidencia el papel de los medios que amplificaron su discurso sin filtros ni contexto crítico. El auto subraya que sus mensajes alcanzaron una difusión significativa en televisión y redes, lo que multiplicó su impacto social.
ACOM ha advertido que seguirá actuando “con determinación frente a cualquier intento de normalizar el extremismo o de blanquear a organizaciones terroristas en España”. “Quienes convierten el odio en altavoz público deben saber que no habrá impunidad. La democracia no puede ser neutral frente a quienes justifican la violencia”, señalan.
El juzgado ha trasladado el caso al Ministerio Fiscal para que informe sobre la competencia para la instrucción, un paso que confirma la seriedad de los hechos y la necesidad de investigarlos con la máxima diligencia.
El caso de Barbie Gaza es, en el fondo, el derrumbe de un icono fabricado por una combinación de activismo radical, propaganda política y complicidad mediática. La Justicia ha puesto un freno a un discurso que se presentó como crítica legítima cuando, en realidad, rozaba la apología del terrorismo y el antisemitismo.
España
El novio de José Bono al descubierto por el escándalo Borja Cabezón: más joven, del PSOE y en República Dominicana
Enrique Martínez Olmos