El clan del rebujito: las peligrosas amistades de María Jesús Montero en la Feria de Sevilla
La detención de Rafael Pineda por la UCO reabre el rastro de relaciones políticas, empresariales y personales que durante años coincidieron con la vicepresidenta en el Real sevillano y que ahora aparecen conectadas en investigaciones sobre adjudicaciones, cargos públicos, empresas estatales y nombramientos orgánicos dentro del partido gobernante, desde el ámbito municipal hispalense hasta estructuras nacionales, con una sucesión de casualidades que, sumadas en el tiempo, dibujan un mapa de afinidades sorprendentemente persistente

Maria Jesús Montero, en la Feria de Sevilla
Hay tramas que empiezan en una adjudicación. Otras en un contrato. Y luego está la de la caseta Las Mimogas, que arranca con algo mucho más typical spanish: una caseta en la Feria de Sevilla. Arsa. Y olé.
La actualidad la ha devuelto al primer plano tras la detención por parte de la UCO y posterior puesta en libertad con cargos de Rafael Pineda, ex alto cargo socialista sevillano y viejo conocido de ese entorno. Pero para entender por qué el nombre resuena tanto en Sevilla —y también en Madrid— hay que retroceder algunos años, hasta un “error administrativo” tan peculiar que terminó convirtiendo una caseta municipal en punto de encuentro político permanente.
El día que una caseta pública dejó de ser pública
La caseta fue concedida originalmente al servicio municipal de limpieza de colegios. Es decir: era institucional.
En 2006 ocurre lo improbable. Un "fallo mecánico" cambia su naturaleza al de "caseta familiar compartida" y acaba bajo control del socialista Alfonso Mir, por aquel entonces delegado de Seguridad y Convivencia del Ayuntamiento socialista de Sevilla que regía el también socialista Alfredo Sánchez Monteseirín, saltándose una lista de espera en la que te puedes dar con un canto en los dientes si consigues el premio (obtener una caseta) un par de décadas después de inscribirte. Más de dos mil solicitantes aguardaban turno. Pero por esas casualidades que pasan siempre en el mismo bando, le tocó a él.
Desde entonces, lo público pasó a ser privado… sin dejar de figurar como público. Porque lo público, ya lo dijo justo en esos años otra insigne socialista, Carmen Calvo, no es de nadie. Ahí empieza la historia.
El club social del poder
A partir de ese momento la caseta se convierte en lugar de reunión habitual de dirigentes socialistas. Y aquí es donde las coincidencias se multiplican. Entre quienes han orbitado alrededor del mismo espacio siendo socios de la caseta aparecen:

Pedro Sánchez y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis en la Feria de Sevilla
Rafael Pineda, el investigado con cargos este martes por presunta corrupción urbanística; Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, hoy vicepresidente del Congreso y el perejil de todas las salsas; María Jesús Montero, actual vicepresidenta del Gobierno y candidata socialista a la Junta de Andalucía; José Luis Gutiérrez, exgerente del Servicio Andaluz de Salud; Vicente Fernández, expresidente de la SEPI vinculado a la trama de la mina de Aznalcóllar y a Servinabar; cargos de Lipasam (el servicio municipal de limpieza urbana de la ciudad) y del Ayuntamiento de Sevilla; implicados históricos del caso Mercasevilla (el germen de la causa de los ERE que salpicó a los expresidentes andaluces Chaves y Griñán)...
No todos coincidían a la vez. Pero siempre coincidía alguien y en esa caseta. Durante años, el pescaíto previo a la Feria funcionó casi como una reunión de trabajo sin acta oficial. O, si se permite el simil, a la trastienda de un bar neoyorquino durante la etapa de la Ley Seca. "¡Aquí se juega, qué escándalo!", que diría el capitán Louis Renault en Casablanca.
De la Feria a Moncloa
Con el paso del tiempo varios de esos nombres escalan posiciones. Gobierno central, Congreso, empresas públicas. En 2016, Pedro Sánchez visita la caseta en plena batalla interna del PSOE, recibido por Gómez de Celis.

Pedro Sánchez, Susana Díaz y Santos Cerdán en la Feria de Sevilla
Más adelante, también aparece vinculado al entorno Santos Cerdán, entonces figura clave en la organización del partido y cuya mujer, la Paqui, es de la provincia de Sevilla. La relación no era política, sino personal. Pero esas relaciones terminaron coexistiendo en estructuras de poder.
La red administrativa
Años después, diferentes investigaciones judiciales sobre contratos públicos, adjudicaciones y empresas vinculadas al entorno socialista andaluz empiezan a repetir nombres. María Jesús Montero era socia de todos ellos. Una enorme cantidad de personas de su entorno sevillano, socialista y feriante, cargados hasta las manillas, que cantaría Pepe Begines.
Y la candidata socialista en las próximas elecciones andaluzas, sin enterarse de nada. Ya hay que ser despistado para ver cómo todos van desfilando ante la UCO, uno detrás de otro, y no tener al menos una ligera sospecha de que allí pasa algo...
Delegaciones del Gobierno, ministerios, empresas públicas, consultoras, adjudicatarias… Personas que compartieron espacio social en Sevilla con la vicepresidenta vuelven a coincidir en expedientes policiales y administrativos en Madrid.
No demuestra delito por sí mismo, por supuesto. Pero sí una persistencia de vínculos extraordinariamente estable, y no solo por compartir rebujito, gambas y jamón dergüeno.
La pieza que reabre todo
La detención de Rafael Pineda devuelve la caseta de Marisú en la Feria de Sevilla al foco político y mediático. Ya no como anécdota hispalense sino como punto de origen de relaciones prolongadas en el tiempo.
Porque en política los contactos importan. Y cuando durante dos décadas los mismos nombres aparecen juntos en ocio, cargos y causas judiciales, el contexto adquiere relevancia narrativa.
Mucho más que una caseta
Las Mimogas nunca fue oficialmente una sede política. Pero funcionó como un lugar de confianza compartida donde coincidieron durante años cargos que después gestionarían poder institucional y compartirían diferentes investigaciones de la UCO. Y la Montero no se enteraba de nada.
Una historia muy española: primero amistad, luego administración, después investigación para acabar poniéndose de perfil. El tiempo dirá si fue casualidad… o simplemente el lugar donde se conocían todos antes de firmar nada.