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Aldama: Pardo de Vera y Koldo García "se mandaban más que besos" y "se sentía presionada por Ábalos"

El empresario destaca la gran relación personal entre la expresidenta de Adif y el exasesor ministerial con mensajes afectuosos, y sale en defensa de la primera indicando que sufría presiones del ministro para amañar contratos

Víctor de Aldama en Horizonte de Cuatro

Víctor de Aldama en Horizonte de Cuatro

Enrique Martínez Olmos

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La trama de corrupción que salpica al entorno de José Luis Ábalos no deja de sumar capítulos. El último lo ha escrito, una vez más, Víctor de Aldama en el programa Horizonte, conducido por Iker Jiménez, en Cuatro. Y no han sido precisamente palabras tibias. Tras conocerse un nuevo informe de la UCO que apunta a una relación fluida y constante entre Isabel Pardo de Vera, expresidenta de Adif e imputada en la causa, el exministro de Transportes y su asesor Koldo García, Aldama deslizó una frase que resume el tono de la relación: entre Pardo de Vera y Koldo “se mandaban más que besos”.

La expresión de Aldama no alude a una relación sentimental explícita, sino al carácter afectuoso de los mensajes intercambiados entre Isabel Pardo de Vera y Koldo García, según lo revelado en la investigación. Pero en el contexto de una presunta trama de amaño de contratos públicos, el detalle adquiere otra dimensión. La UCO habría detectado comunicaciones constantes en el marco de adjudicaciones bajo sospecha en Adif. La cercanía, cuando se trata de gestión de fondos públicos, deja de ser anecdótica para convertirse en indicio.

Lo llamativo es que Víctor de Aldama no se dedicó a cargar contra Isabel Pardo de Vera, sino que salió en su defensa parcial. Según afirmó, la expresidenta de Adif “se sentía presionada por Ábalos” y eso explicaría su participación en los presuntos amaños. Es una línea argumental delicada, porque incluso si existiera presión política hacia Pardo de Vera, eso no elimina la responsabilidad individual. En el ámbito administrativo y penal, la obediencia al ministro no ampara la comisión de ilegalidades. Si alguien ocupa un alto cargo público y considera que le exigen cruzar la línea roja, la alternativa no es ejecutar la orden: es dimitir. Esa es la frontera ética que separa la presión del consentimiento.

En definitiva, la relación entre Ábalos, Koldo García e Isabel Pardo de Vera dibuja un triángulo político-administrativo explosivo: ministro, asesor y responsable de una de las mayores entidades públicas de infraestructuras del país, Adif. Si la investigación confirma que existieron adjudicaciones amañadas, el caso no sería solo un episodio más de corrupción puntual, sino que hablamos de una trama con contratos de millones de euros. La frase de Víctor de Aldama de “más que besos” puede parecer una exageración, pero en el contexto de la corrupción del PSOE, sugiere algo más inquietante: la naturalidad con la que se movían determinadas relaciones en la administración.

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