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Otro escándalo de acoso sexual le estalla a Marlaska: "Hay que ser más puta" o "te pego con ojo morado"

Los audios del maltrato del comisario Emilio de la Calle son estremecedores y colocan al ministerio del Interior en otro aprieto: "Soy lerda, venga, dilo; vete a casa, date una ducha y saca el satisfyer"

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska

El ministro del Interior, Fernando Grande-MarlaskaAlejandro Martinez Velez

Enrique Martínez Olmos

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Cuando parecía que el Ministerio del Interior ya había agotado su cuota de polémicas, salta otro caso que golpea directamente la credibilidad del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska. Esta vez no hablamos de estrategia política ni de ceses discretos, sino de algo mucho más crudo: presunto acoso sexual y laboral dentro de la propia Policía Nacional con audios que son estremecedores. El protagonista es Emilio de la Calle, comisario que fue suspendido hace menos de un año tras una denuncia por agresión sexual, acoso laboral y sexual, lesiones y amenazas. Los hechos denunciados se remontan a julio de 2024, cuando la víctima se incorporó a su puesto. Ya en marzo del año pasado, según consta, habría alertado a sus superiores de lo que estaba viviendo. Y lo que estaba viviendo, según los audios incorporados a la querella y adelantados por El País, es difícil de digerir.

Las grabaciones son demoledoras. En una de ellas, el comisario Emilio de la Calle suelta: “¿Qué hago? ¿Te pego a ver si con el ojo morado?”. La víctima le recuerda que ya le había dado antes “una colleja”. Él responde que “era cariñosa”. No es una escena de una película de mafiosos, es una conversación entre un superior policial de Marlaska y una subordinada. En otro momento, fuera de cualquier contexto profesional, le sugiere: “Vete a casa, date una ducha y saca el satisfyer”. También le recomienda que se ponga escotes porque eso “a un tío lo va a aflojar”. Y remata con una frase que retrata el clima: “Te falta ser más puta, hay que ver igual con las debilidades humanas”.

El tono del comisario Emilio de la Calle con las víctima escala rápidamente hacia la intimidación: “Te dejo como un trozo de carne. Te reviento”, “me quedan ocho meses para putearte y se me da de bien que flipas” o “no sabes con quién estás hablando”. En otro audio, el comisario recurre al autoritarismo más burdo: “Soy tu jefe, te lo metes por el culo”. Y continúa con una arenga degradante: “De casa se viene llorao, meao y cagao. Esto es la puta Policía. ¿Entendido, guapa?”. El episodio alcanza un nivel especialmente inquietante cuando le obliga a repetir: “Soy lerda, venga, dilo”. Y añade: “Pues conmigo no, guapa. Yo te doy una instrucción y tú la sigues”. La mezcla de connotaciones sexuales, amenazas físicas y humillación psicológica dibuja un escenario que va mucho más allá de la dureza laboral. Se trata, según la investigación abierta, de presuntos delitos de acoso laboral y sexual, otro escándalo fuerte para Marlaska tras el exDAO.

El comisario Emilio de la Calle, que fue consejero de Interior en la Embajada española en la India, fue destituido el pasado abril, justo después de hacerse pública la denuncia. Pero la pregunta política es inevitable: ¿cómo pudo prolongarse esta situación durante meses pese a que la víctima habría avisado a sus superiores? Cada nuevo escándalo dentro de los cuerpos dependientes de Interior de Fernando Grande-Marlaska vuelve a poner en cuestión los mecanismos de control interno y la protección real a quienes denuncian. La Policía Nacional está cada vez más harta de que se esté ensuciando su reputación y trabajo. El caso no es únicamente el de un mando investigado. Es el de una institución que debe garantizar que quien denuncia no quede desprotegido frente a su superior. Y es el de un ministerio que, una vez más, se ve obligado a reaccionar a posteriori.

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