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El PSOE pasa de la Operación 23-F/Juan Carlos I a la Operación Vaticano

La visita de León XIV a España en junio facilita al máximo la interlocución de Sánchez con la Santa Sede y tensa las relaciones del papado con VOX, que sostiene una cruzada incomprensible para sus votantes con Roma

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, tiene un plan

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, tiene un planTOMAS ALONSO

Ricardo Martín
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Dice Javier Cercas en El País que Juan Carlos I y Pedro Sánchez han sido los grandes beneficiarios políticos de la desclasificación del 23-F, una operación urdida por Moncloa para sacar de la ecuación del Rey Felipe la incómoda sombra de su padre, una “operación” calcada de la que protagonizó Rubalcaba para forzar la abdicación de don Juan Carlos.

Que los socialistas cuando gobiernan se llevan bien con el jefe del Estado es un dato incontestable, beneficia a la Corona; y, por supuesto, engrasa unas relaciones que para Pedro Sánchez –en este caso- garantizan una interesada “estabilidad institucional”.

La otra “operación” llevada a cabo desde Moncloa –la visita del Papa Prevost en junio- facilita al máximo la interlocución de Sánchez con el Vaticano y tensa las relaciones del papado con VOX, que sostiene una cruzada incomprensible para sus votantes con Roma.

Diego Rubio Rodríguez, descubrimiento sanchista

Queda claro que los factótums de estas operaciones –los ministros Albares y Bolaños- no son candidatos al relevo de ministros, aplazado por Sánchez a lo largo de los últimos meses. El jefe de Gabinete de Moncloa, Diego Rubio Rodriguez (1986), ha sido todo un descubrimiento -según confirman en el entorno monclovita- y su papel está siendo clave en la estrategia de supervivencia del presidente.

Mientras sigue construyéndose la tela de araña que planea el futuro del PSOE ya sin Sánchez, el líder socialista confía en que los resultados de las elecciones autonómicas en Castilla y León rompan la secuencia de derrotas electorales acaecidas desde 2023, si bien en Ferraz se llevan las manos a la cabeza por lo que desvelan sus propias encuestas de los resultados de las autonómicas andaluzas en junio de este año.

El sorpasso de VOX al PSOE no es una hipótesis, es una dura realidad para el partido socialista en algunas provincias andaluzas y circunscripciones de la Comunidad Valenciana; incluso en capitales de provincia y zonas del interior rural en Castilla y León.

Sánchez prefiere que el “voto de castigo” al PSOE sea anterior a las generales

Los críticos del sanchismo están convencidos de que Sánchez va a aplicar una de las estrategias clásicas en ciclos electorales como el que vamos a vivir: en Ferraz saben que la figura de Sánchez es el sustento del “suelo electoral”, es quien garantiza el voto de los adultos mayores, de las mujeres y de la izquierda más allá del PSOE; pero –al tiempo- es una figura que genera rechazo en los jóvenes, los autónomos o la clase media urbanita.

¿A qué juega Sánchez diseñando un escenario de resistencia “cueste lo que cueste”? A que el voto de cabreo se concentre en las elecciones autonómicas que quedan por celebrarse, incluso en las autonómicas y locales que se celebrarán en la primavera de 2027.

La experiencia de las autonómicas y locales de 2023 es que el descalabro del PSOE en aquella ocasión fue la antesala –y eso es historia- de un mejor resultado para Sánchez en las generales, lo que posibilitó su permanencia en La Moncloa hasta la fecha.

Al contrario que Sánchez, lo que argumentan algunos barones regionales y candidatos a las municipales de 2027 es que el presidente debería anticipar las generales a marzo de 2027 para aguantar el “tirón”, asumiendo el castigo que un porcentaje creciente de electores quiere asestarle.

Si el líder socialista quisiera salvar los muebles en autonómicas y locales, el único camino –se le indica desde muchos territorios- sería que las generales precedieran a las regionales y municipales, que tienen que celebrarse –obligatoriamente- entre mayo y junio de 2027.

La actitud de Sánchez en el ciclo electoral que se inició con las elecciones regionales en Extremadura puede revelar sus intenciones respecto a su continuidad en el liderazgo socialista. Para los sectores más críticos, el ciclo del presidente del Gobierno tendría que terminar (si se confirman las previsibles derrotas a lo largo de los próximos meses) en el Congreso Ordinario del PSOE, que debería celebrarse a comienzos de 2028.

Nadie sabe a ciencia cierta si, independientemente de los resultados, Sánchez quiere echar un pulso a los renovadores y luchar con sus huestes para permanecer en la secretaria general del PSOE más allá de 2027.

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