El caso Helena Jubany irá a juicio 25 años después pero un informe descarta a Laiglesia en anónimos
La jueza da cinco días a las partes antes de cerrar la instrucción del asesinato de la bibliotecaria en Sabadell. Un nuevo análisis caligráfico de la Policía Nacional concluye que el principal sospechoso no escribió los mensajes que recibió la víctima antes de morir, aunque el ADN hallado en su ropa sigue siendo la principal prueba en su contra.

Helena Jubany.
La investigación por el asesinato de Helena Jubany encara su recta final casi 25 años después del crimen. La jueza instructora ha concedido un plazo de cinco días a las defensas y a las acusaciones para que se pronuncien antes de cerrar la fase de instrucción y dejar la causa lista para la apertura de juicio.
La familia de la víctima, representada por el abogado Benet Salellas, tiene previsto solicitar que se dé por concluida la investigación sin pedir nuevas diligencias. El objetivo es presentar cuanto antes el escrito de acusación contra los dos investigados en la causa: Santiago Laiglesia y Xavier Jiménez.
Uno de los últimos informes incorporados al sumario, elaborado por la unidad científica de la Policía Nacional, ha analizado la caligrafía de los mensajes anónimos que Jubany recibió meses antes de su muerte. Los expertos estudiaron dos muestras de escritura para comprobar si podían corresponder a Laiglesia: en una concluyeron que no hay suficientes elementos para determinar la autoría y en la otra descartaron que él fuera quien redactó el mensaje.
En cambio, en el caso de Xavier Jiménez sí existe un informe pericial que le atribuye parte de la autoría de los dos anónimos enviados a Jubany en septiembre y octubre de 2001. Los mensajes planteaban una especie de juego para descubrir quién los enviaba y venían acompañados de bebidas: primero una horchata y después un zumo de melocotón.
Tras beber este último, la joven comenzó a sentir somnolencia y decidió analizar los restos, comprobando que contenían benzodiacepinas. Esa misma sustancia fue detectada posteriormente en su organismo. Según la autopsia, Jubany “debía estar necesariamente en un estado de sueño o coma” cuando fue arrojada desde la azotea de un edificio de Sabadell durante la madrugada del 2 de diciembre de 2001.
La periodista y bibliotecaria, de 27 años, apareció desnuda y con quemaduras en distintas partes del cuerpo tras caer desde el número 48 de la calle Calvet d’Estrella. En ese edificio vivía Montse Careta, pareja de Laiglesia en aquel momento y compañera de la Unión Excursionista de Sabadell (UES) de la víctima.
Careta fue investigada por el crimen y encarcelada en 2002 como sospechosa, pero se suicidó pocas semanas después en prisión defendiendo siempre que no tenía relación con los hechos.
España
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David González
La investigación dio un giro el pasado noviembre tras un nuevo análisis del Laboratorio de Biología y ADN de la Comisaría General de Policía Científica. El estudio concluyó que el ADN encontrado en la parte posterior del jersey que llevaba Jubany el día del crimen es “26 billones de veces más probable” que pertenezca a Santiago Laiglesia que a cualquier otra persona.
La jueza consideró entonces que este hallazgo permitía situar al investigado en el lugar de los hechos y evidenciaba un contacto físico con la víctima, algo compatible con una agresión o con la retirada de la ropa antes de arrojarla al vacío.
Sin embargo, la Audiencia de Barcelona estimó posteriormente el recurso presentado por su defensa y acordó su puesta en libertad. El tribunal reconoció el contenido incriminatorio del informe de ADN, aunque concluyó que no existía riesgo de fuga que justificara mantener la prisión preventiva.
Con los últimos informes ya incorporados al procedimiento, el caso Jubany se acerca ahora al momento clave: la presentación de los escritos de acusación y la apertura de un juicio por un crimen ocurrido hace más de dos décadas.