Los bombardeos sobre refinerías en Irán disparan el crudo y encarecen aún más la gasolina
El ataque israelí a instalaciones petroleras iraníes agrava la crisis energética global y acelera la subida de carburantes en España, donde crece la presión política para contener precios.

Imagen de archivo de un bombardeo en Teherán
Teherán amaneció este domingo cubierta por una nube negra tras los bombardeos israelíes contra depósitos e infraestructuras petroleras en la capital iraní y zonas cercanas. La ofensiva dejó varios muertos, daños en instalaciones estratégicas y un episodio de contaminación que obligó a las autoridades iraníes a pedir a la población que permaneciera en casa ante la toxicidad del aire.
El golpe a la industria energética iraní llega en plena escalada regional y ya tiene consecuencias fuera de Oriente Medio. En España, el impacto se percibe en los surtidores: desde el inicio del conflicto, los carburantes han subido con fuerza, con incrementos que superan ya los cuarenta céntimos por litro en apenas una semana y que han encarecido notablemente llenar el depósito.
El alza responde al funcionamiento global del mercado petrolero. Aunque España apenas importa crudo iraní, las tensiones en el Golfo afectan al conjunto del sistema, especialmente por el riesgo sobre el Estrecho de Ormuz, por donde transita una parte clave del suministro mundial.
El encarecimiento ha reactivado el debate interno. Asociaciones del sector y algunos economistas han pedido al Gobierno medidas urgentes para frenar la escalada, desde rebajas fiscales hasta topes temporales al precio de los carburantes, ante el temor de un efecto dominó sobre transporte, alimentos e inflación.
En paralelo, el gas también refleja la tensión del conflicto. En los mercados europeos, el precio del gas natural ha registrado subidas relevantes en los últimos días por el temor a interrupciones en las rutas energéticas y al encarecimiento del GNL (Gas Natural Licuado), lo que anticipa una presión sobre la factura eléctrica en España si la escalada se prolonga.
La incógnita ahora es cuánto durará la escalada. Si los ataques continúan o se agrava la tensión regional, los expertos anticipan nuevas subidas en la energía que podrían trasladarse al conjunto de la economía española en las próximas semanas.