El PP de Madrid eleva el choque político: “No sé si el odio es de izquierdas o de derechas, pero las hostias nos las llevamos los mismos”

El número dos del PP de Madrid, Alfonso Serrano, contrapone la “gran cantera” popular a los “banquillos” del PSOE y ridiculiza la nueva alianza de la izquierda comparándola con La vida de Brian

(Foto de ARCHIVO) El senador del PP Alfonso Serrano y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a su llegada a un pleno de la Asamblea de Madrid, a 20 de noviembre de 2025, en MadridJesus Hellin/STUDIO MEDIA 19

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La política madrileña vuelve a calentarse y el secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, ha decidido no rebajar ni un grado la temperatura. Con un mensaje directo, bronco y sin paños calientes, el dirigente popular dejó este martes una de esas frases que resumen por sí solas el clima de confrontación que atraviesa la vida pública: “No sé si el odio es de izquierdas o de derechas, pero las hostias nos las llevamos los mismos siempre”.

La contundente declaración llega apenas 24 horas después de que un concejal de Vox en Aranjuez denunciara ante la Policía Nacional a un edil socialista por supuestamente lanzarle un recipiente con café a la cara durante una comisión. Un episodio que ha servido a Serrano para cargar contra la izquierda y para reivindicar que el PP madrileño no piensa encogerse ante lo que considera una estrategia sostenida de agitación.

Desde el Parque de Pradolongo, en Usera, donde el Grupo Municipal Popular ha puesto en marcha una campaña por los 21 distritos de la capital para exhibir los más de cien equipamientos construidos o proyectados en los dos mandatos de José Luis Martínez-Almeida, Serrano se mostró desafiante. Avisó de que los suyos no van a “callarse” ni a “amedrentarse” y lanzó un mensaje con destinatario claro: “Cada ataque tendrá su correspondiente respuesta”.

Rodeado por la vicealcaldesa y vicesecretaria de Sectorial del PP madrileño, Inma Sanz, el portavoz municipal Carlos Izquierdo y los concejales-presidentes de distrito, Serrano dibujó un relato de trazo grueso pero políticamente muy calculado: frente a un PP que se presenta como gestión, presencia territorial y músculo orgánico, situó a “otros” que, a su juicio, viven instalados en la agitación permanente porque “electoralmente les interesa”.

Y ahí el dirigente popular apretó todavía más el acelerador verbal. “Muchos se llenan la boca con los discursos del odio, pero luego las leches siempre van en la misma dirección”, remató, en una frase pensada tanto para sus adversarios como para una parroquia propia que lleva tiempo reclamando menos prudencia y más combate político.

Cantera frente a banquillo

Pero Serrano no se quedó en la denuncia del ambiente de crispación. También aprovechó para sacar pecho por la estructura del PP madrileño, en pleno ruido por la crisis interna de Vox y con la izquierda tratando de recomponerse a marchas forzadas.

El secretario general se declaró “muy contento” con el partido y con el trabajo que realizan los 21 concejales de distrito, subrayando que el PP cuenta con “una gran cantera”. Una expresión que no fue casual, porque inmediatamente la contrapuso con un PSOE al que situó en los “banquillos”, con pulla añadida: “sobre todo banquillo judicial”.

La izquierda, entre la confusión y la parodia

Si duro fue con el PSOE, aún más sarcástico se mostró con el espacio a la izquierda del socialismo. Serrano los dibujó como un bloque “desubicado”, inmerso en la búsqueda desesperada de liderazgos, proyectos y hasta identidad. “De si van con papá o con mamá, de si se juntan o de cómo se llaman”, ironizó.

Y fue entonces cuando remató la faena con una comparación de esas que buscan viralidad inmediata. A cuenta de la nueva coalición impulsada por Sumar, IU, Comuns y Más Madrid, el dirigente popular dijo que todo aquello le recordaba a La vida de Brian, la célebre sátira de los Monty Python. “Ahora se van a llamar Frente Popular, no sé si de Judea o no, pero Frente Popular, algo muy nuevo y muy moderno para estos tiempos que corren”, soltó.

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Con esa referencia, Serrano trató de ridiculizar la reorganización del bloque de izquierdas como una suma de siglas viejas, batallas internas recicladas y fórmulas políticas ya conocidas. Un dardo con el que el PP busca fijar la idea de que enfrente no hay renovación alguna, sino el mismo producto con distinto envoltorio.