Adamuz y 15 segundos fatales: las cajas negras revelan cómo se originó el choque entre el Iryo y el Alvia
El análisis de las cajas negras muestra que entre la primera anomalía detectada en el Iryo (síntoma del descarrilamiento) y la colisión transcurrieron apenas 15 segundos durante los cuales se activaron alarmas técnicas y el sistema de seguridad que obligó al Alvia a frenar de emergencia pero sin poder evitar la trágica colisión.

Imagen del Alvia accidentado en Adamuz
Quince segundos. Ese es el margen de tiempo que separa el primer síntoma del descarrilamiento del tren Iryo y el momento en que se produjo la colisión con el tren Alvia en el accidente ferroviario ocurrido el pasado 18 de enero en Adamuz (Córdoba). La reconstrucción de esos instantes procede del primer análisis de las cajas negras de ambos trenes realizado por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), cuyos resultados se han conocido este martes.
Según los registros, el primer indicio de que algo no iba bien se produjo a las 19:43:29. En ese momento se registró una desconexión eléctrica del motor del tren Iryo, considerada por los investigadores como la primera anomalía detectada compatible con el inicio del descarrilamiento. El tren circulaba entonces a 205 kilómetros por hora. La CIAF apunta a que esta desconexión pudo deberse a perturbaciones de tensión o a una pérdida de contacto del pantógrafo con la catenaria, lo que provocó la apertura del disyuntor del tren.
Apenas cuatro segundos después, el tren Iryo ocupó el circuito de vía 645, que incluye la aguja A645. En ese momento se registró además una alarma de temperatura en las cajas de grasa del coche 8, algo que, según los investigadores, podría explicarse porque el tren ya circulaba descarrilado. Esa alarma provocó la activación del freno del propio tren, que comenzó a reducir la velocidad.
La secuencia continuó segundos después. A las 19:43:37, es decir, ocho segundos después del inicio del descarrilamiento, la aguja A645 quedó sin comprobación. Esa circunstancia activó automáticamente el sistema de seguridad ferroviario LZB, que ordenó una frenada de emergencia en el tren Alvia que circulaba por la misma zona. En ese momento el Alvia viajaba a 216 kilómetros por hora.
El momento del impacto
El registro de la caja negra del Alvia permite fijar el momento que los investigadores consideran presumiblemente el de la colisión. A las 19:43:44, quince segundos después de la primera anomalía detectada en el Iryo, el sistema de registro del Alvia deja de almacenar datos.
Según la CIAF, ese instante corresponde con el choque entre ambos trenes. Para entonces, el Alvia ya había comenzado a frenar por la intervención del sistema LZB y había reducido su velocidad a unos 204 kilómetros por hora.
Nuevos datos en análisis
Las cajas negras y las imágenes del circuito interno del tren Iryo fueron extraídas el pasado 5 de marzo, en presencia del Letrado de la Administración de Justicia y con la participación de agentes de la Unidad Central Operativa (UCO), investigadores de la CIAF y personal técnico de varias empresas ferroviarias. De los datos descargados se realizaron tres copias: dos fueron entregadas a la Policía Judicial y una tercera quedó en poder de la CIAF para continuar el análisis.
Los investigadores siguen examinando también las imágenes del interior de los coches del tren Iryo, que permiten observar los primeros momentos del descarrilamiento y ayudarán a confirmar la secuencia registrada en las cajas negras.
Además, la comisión ha solicitado al gestor ferroviario ADIF el registro de eventos del sistema de telemando, con el objetivo de obtener más información y completar la reconstrucción del accidente. Los datos recopilados servirán para evaluar el impacto del suceso y analizar los sistemas de respuesta activados, así como posibles mejoras en la seguridad ferroviaria.
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