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Sánchez vuelve a la censura de Franco: anuncia un "medidor de odio" para controlar las redes

Con el rimbombante nombre de HODIO, el presidente del Gobierno anuncia que sus expertos -elegidos por él- medirán qué es odio y quién lio difunde, un paso más para perseguir en el entorno digital los discursos no alineados con el PSOE y el sanchismo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la primera Cumbre Internacional contra el OdioEuropa Press

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Tanto que hablan de Franco y acaban copiando sus técnicas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la creación de un nuevo sistema para medir lo que denomina “la huella del odio y la polarización” en redes sociales, con el rimbombante nombre de HODIO, una iniciativa que desde distintos sectores ya se interpreta como un paso más hacia el control político del debate digital contra quien opina distinto al sanchismo. El anuncio se produjo durante el I Foro contra el odio, celebrado en la Galería de las Colecciones Reales, donde el presidente explicó que el Ejecutivo desarrollará una herramienta destinada a analizar la presencia y difusión de determinados discursos en internet. Una medida que, según sus críticos, abre la puerta a que el Gobierno determine qué opiniones son aceptables y cuáles deben ser señaladas o perseguidas.

El nuevo sistema, descrito por el propio Sánchez como un “instrumento para medir el nivel de presencia, amplificación e impacto del odio en redes sociales”, será utilizado por el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia. Este organismo será el encargado de analizar los datos y publicar los resultados para, en palabras del presidente, “saber quién frena el odio, quién mira para otro lado y quién hace negocio con él”. La herramienta, según explicó el presidente, se basará en criterios académicos y análisis cuantitativos realizados por expertos, eso sí, expertos elegidos por el sanchismo con su sesgo. La iniciativa ya ha despertado recelos entre quienes temen que se convierta en un mecanismo de vigilancia ideológica sobre las redes sociales a quien no alabe el discurso de Sánchez y el PSOE.

Uno de los aspectos que más polémica ha generado es precisamente el objetivo declarado de identificar a quienes “amplifican” determinados discursos. En la práctica, algunos analistas advierten de que este sistema podría acabar señalando a medios, cuentas o usuarios concretos por expresar opiniones incómodas para el Gobierno. La medida se suma además a la propuesta de crear un nuevo delito relacionado con la “alteración algorítmica”, una figura jurídica que pretende sancionar supuestas manipulaciones en la difusión de contenidos digitales. La combinación de ambas iniciativas dibuja un escenario de creciente intervención política del sanchismo en el espacio digital.

Durante su intervención, Pedro Sánchez volvió a cargar contra los llamados “tecno-oligarcas”, una referencia que muchos interpretan como un ataque directo al empresario Elon Musk, propietario de la red social X. El presidente defendió que las grandes plataformas digitales deben rendir cuentas públicamente y ser sometidas a mayor regulación. Sin embargo, la crítica a estas compañías ha sido interpretada por algunos sectores como una forma de justificar nuevas herramientas de control sobre la conversación pública en internet.

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