Un informe señala compras españolas de combustible con origen ruso pese a las sanciones
El análisis del CREA cifra en 92 millones las importaciones vía Turquía y reabre la polémica por la estrategia energética del Ejecutivo en pleno debate sobre la dependencia energética del exterior

El petrolero ''Grinch'', sospechoso de trasladar crudo ruso a Europa occidental
Una información desvelada por The Objective y basada en un informe del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), con sede en Finlandia, ha reavivado la polémica sobre la política energética del Gobierno. El estudio sostiene que España importó productos petrolíferos refinados desde puertos turcos por valor de unos 92 millones de euros entre enero de 2025 y enero de 2026, en operaciones que el organismo vincula parcialmente al crudo ruso pese al régimen de sanciones de la Unión Europea.
El documento, elaborado a partir del seguimiento de tráfico marítimo y datos comerciales internacionales, señala que buena parte del combustible refinado que sale de Turquía procede de petróleo ruso previamente procesado. Según el análisis, entre finales de enero de 2025 y enero de 2026 el 82% de las importaciones marítimas de productos petrolíferos refinados a los puertos turcos de Ceyhan, Marmara y Mersin tuvieron origen en Rusia. Durante ese periodo, esos enclaves exportaron a la UE combustibles por valor de unos 3.300 millones de euros, con Grecia como principal destino, seguida de Chipre, Bulgaria, Malta y España.
Fuentes del sector energético y la propia normativa comunitaria introducen, sin embargo, matices relevantes. Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, la UE prohíbe importar crudo ruso por vía marítima y determinados productos refinados, pero permite comprar combustibles elaborados en terceros países si han sido transformados sustancialmente. Ese encaje legal explica que Bruselas haya defendido en ocasiones que este tipo de operaciones no vulneran formalmente las sanciones.
El informe del CREA se suma a otras advertencias del organismo sobre la dependencia europea de los combustibles fósiles rusos. En otro análisis reciente, la entidad señalaba que España incrementó puntualmente sus importaciones de gas natural licuado (GNL) ruso en diciembre, aunque los datos oficiales muestran que el suministro se concentra principalmente en Estados Unidos y Argelia.
El debate llega en un momento de alta tensión energética internacional y vuelve a situar bajo escrutinio la estrategia del Ejecutivo. Aunque las operaciones señaladas no implican necesariamente incumplimientos legales, sí reabren la discusión política sobre la coherencia del discurso oficial frente a la complejidad real de los mercados energéticos.
El informe destapa el doble discurso del Ejecutivo sanchista entre las sanciones a Moscú y la gestión real del suministro energético. Desde el Gobierno se insiste en que España cumple escrupulosamente la normativa europea y que la diversificación de proveedores ha reducido la dependencia directa del crudo ruso. Sin embargo, la polémica vuelve a poner en cuestión el margen de maniobra del Ejecutivo en materia energética y reabre el debate sobre hasta qué punto la política exterior y la política económica avanzan en paralelo.