Moncloa calla: indignación militar tras un grave fallo de seguridad con la escolta del Rey Felipe
Una presunta brecha de seguridad en el CEFOT-1 de Cáceres ha encendido las alarmas en Defensa: datos sensibles de un acto con el Jefe del Estado habrían sido gestionados en sistemas informáticos inadecuados

El Rey Felipe VI en el Centro de Formación de Tropa (Cefot) nº 1, el 24 de enero.
En los cuarteles españoles existe una máxima que se repite casi como un mantra: la seguridad no es negociable. Mucho menos cuando se trata de instalaciones militares y cuando esas instalaciones acogen actos en los que participa el jefe del Estado. Por eso la información que ha empezado a circular en el entorno del Ministerio de Defensa sobre lo ocurrido en el Centro de Formación de Tropa nº1 (CEFOT-1), en Cáceres, ha generado inquietud en determinados círculos del Ejército de Tierra.
El acuartelamiento extremeño, uno de los dos grandes centros donde se forman los nuevos soldados del Ejército, acogió recientemente una jura de bandera con presencia del Rey Felipe VI, tal y cómo informamos en ESdiario. Sin embargo, detrás de esa escenografía institucional podría haberse producido una brecha que ahora empieza a preocupar a algunos mandos y especialistas en seguridad.
Según una información publicada por el portal Moncloa.com, varios militares han denunciado lo que consideran una vulneración grave de los protocolos de protección de datos y de ciberseguridad en la gestión informática del evento. La cuestión no se limita a un error administrativo menor. La base de datos generada para organizar la jura de bandera habría acumulado más de diez mil registros con información de distinta naturaleza: desde datos personales de soldados y aspirantes hasta información logística relacionada con el desarrollo del acto.
El problema, según la denuncia, es que todo ese volumen de información habría sido almacenado en un sistema que, desde el punto de vista de la seguridad informática, resulta cuando menos discutible. En lugar de utilizar una infraestructura oficial protegida, los datos habrían acabado en un servidor basado en PLEX, una plataforma concebida originalmente para gestionar bibliotecas multimedia domésticas, es decir, un sistema pensado para organizar películas o series en una red privada y no para custodiar información vinculada a instalaciones militares.
Ese detalle, aparentemente técnico, es el que ha disparado las alarmas entre quienes conocen el funcionamiento interno de los protocolos de Defensa. Porque cuando se trata de eventos con presencia del jefe del Estado, la cadena de seguridad suele extremarse. No se trata solo de controlar accesos físicos o despliegues policiales, sino también de proteger cualquier información que pueda revelar aspectos del dispositivo organizativo.
La seguridad del Rey, comprometida
En ese contexto, hay un elemento especialmente sensible: entre los datos almacenados en ese sistema aparecerían referencias vinculadas al operativo de seguridad del acto, incluyendo detalles relacionados con la escolta del Rey Felipe y matrículas de vehículos utilizados durante la jornada. La mera posibilidad de que esa información pudiera quedar expuesta fuera de los canales oficiales es lo que ha elevado el tono de la preocupación en determinados ámbitos militares.
La inquietud aumenta además porque algunas fuentes sostienen que existirían indicios de que accesos a ese servidor podrían haberse comercializado de forma irregular, lo que abriría la puerta a un escenario mucho más grave: que datos sensibles relacionados con una instalación militar y con un acto institucional hubieran podido circular entre delincuentes.
Pero la polémica no se detiene ahí. Según la denuncia, también se habrían detectado programas informáticos sin licencia o descargados de servidores externos instalados en sistemas vinculados a la red de videovigilancia y alarmas del acuartelamiento. En términos de seguridad digital, ese tipo de prácticas se considera especialmente arriesgadas, porque la introducción de software no verificado puede abrir vulnerabilidades que permitirían el acceso a sistemas críticos.
La cuestión resulta todavía más delicada si se tiene en cuenta el contexto reciente del propio CEFOT-1. En los últimos meses el centro había sido objeto de críticas por diferentes problemas logísticos y organizativos denunciados por asociaciones militares y familiares de alumnos. La aparición ahora de una posible brecha de seguridad informática añade un nuevo elemento de preocupación en un acuartelamiento que desempeña un papel clave en la formación del Ejército de Tierra.
Por el momento no consta que Defensa haya abierto públicamente una investigación sobre los hechos descritos, tanto Moncloa como Margarita Robles guardan silencio.
Chismógrafo
Preocupación extrema del Rey Felipe por la Infanta Elena: al límite por el Emérito y Froilán
David Lozano