La jueza que llamó “gilipollas”, “vago” y “carapolla” a sus compañeros, multada con 2.000€
La magistrada, sancionada con 2.000 euros, llamó a sus compañeros “gilipollas”, “vagos” o “cara polla” y llegó a preguntar a un funcionario: “¿A ti se te levanta?”

Archivo - Fachada del Tribunal Supremo durante la segunda jornada del juicio al fiscal general del Estado, a 4 de noviembre de 2025, en Madrid (España).
La Justicia ha puesto el sello definitivo a un comportamiento que durante meses convirtió un juzgado de Nules en un foco de tensión, humillaciones y escenas impropias de quien está llamada a impartir justicia. El Tribunal Supremo ha confirmado la multa de 2.000 euros impuesta a una jueza destinada en esa localidad castellonense por su trato vejatorio hacia varios compañeros y subordinados.
La resolución del alto tribunal respalda así la sanción acordada por la Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial y posteriormente ratificada por el Pleno del CGPJ. La magistrada recurrió alegando falta de motivación y defectos en la valoración de la prueba, pero el Supremo ha cerrado la puerta a esa estrategia y da por acreditado que su conducta fue reiteradamente desconsiderada, ofensiva y humillante.
Insultos, amenazas y desprecio continuado
Los hechos probados retratan una situación explosiva dentro del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Nules, del que la magistrada fue titular entre octubre de 2020 y noviembre de 2022. Según la sentencia, la jueza utilizó de forma habitual expresiones insultantes y denigrantes contra distintos integrantes de la oficina judicial.
Entre otras lindezas, se refería a compañeros como “la frígida”, “ama de casa aburrida”, “cara polla” o “trol”. En otra escena, reunió a varios trabajadores en su despacho y les soltó un repertorio de advertencias y descalificaciones: “vagos”, “aquí van a rodar cabezas”, “yo no soy vuestra amiga” y “no quiero réplicas”.
Especialmente duro fue el trato dispensado a la letrada de la Administración de Justicia. La magistrada llegó a decir de ella que “tiene la piel muy fina”, que “no tiene ni idea de tramitar” y que “no sirve ni para limpiar la mierda de mi culo”. No se quedó ahí: incluso presumía de reírse de ella con otros jueces amigos.
Comentarios sexuales a un funcionario
Pero el caso no se limitó a los insultos. La sentencia recoge también que la jueza realizó comentarios de contenido sexual reiterado a uno de los funcionarios del juzgado. Entre ellos, frases tan explícitas como “¿A ti se te levanta?” o “tiene un buen polvo”.
El comportamiento, según el relato avalado por el Supremo, incluyó además un componente de intromisión personal. La magistrada le regaló un jersey al trabajador y le preguntó cuándo se lo iba a poner, si se lo había contado a su novia o si esa relación le convenía, deslizando incluso que ella era “muy celosa”.
El episodio adquiere todavía mayor gravedad porque, además de esos comentarios, la jueza también humilló públicamente al mismo funcionario delante de sus compañeros al espetarle: “No vales nada”.
“Inútil”, “inepto”, “incompetente”
La lista de salidas de tono es extensa. En otra ocasión, y en tono amenazante, llamó a un compañero “inútil”, “inepto” e “incompetente”, rematando el ataque con un “no sirves para nada” y “desde que te vi te calé”. Todo ello, según la resolución, delante de funcionarios y también de personas del público que se encontraban en las dependencias judiciales.
A otro trabajador le gritó directamente: “Eres un gilipollas y el decano otro gilipollas”. Y en otro episodio llegó a amenazar a un funcionario ausente con frases como “le voy a dar una hostia” o “lo voy a hundir”.
La sentencia también menciona un episodio especialmente llamativo durante una guardia, cuando la magistrada expresó ante un detenido, que se había acogido a su derecho a no declarar, su deseo de que fuera condenado.
El Supremo no compra la defensa de la jueza
La magistrada intentó tumbar la sanción alegando que la resolución disciplinaria no motivaba de manera suficiente los hechos ni la valoración de la prueba. Sin embargo, el Supremo rechaza ese argumento y considera que el acuerdo del CGPJ está correctamente fundamentado.
Los magistrados dejan claro que una cosa es la ausencia de motivación y otra muy distinta que la persona sancionada no comparta las conclusiones. Y en este caso, subrayan, lo que existe es un desacuerdo de la recurrente con unas argumentaciones que sí están desarrolladas y justificadas.
Además, recuerdan que no se trata de un testimonio aislado o de una sospecha vaga: fueron ocho funcionarios del juzgado quienes pusieron en conocimiento de las autoridades la actitud y el comportamiento de la jueza.
Multa confirmada y aviso institucional
El Supremo también avala la cuantía de la sanción. Considera que la multa de 2.000 euros fue fijada por la Comisión Disciplinaria de forma “extensa y acertada”, descartando cualquier exceso o arbitrariedad.
Con esta sentencia, el alto tribunal lanza además un mensaje claro dentro de la carrera judicial: la autoridad no ampara el abuso, la descalificación constante ni el hostigamiento a quienes trabajan en la Administración de Justicia. Y menos aún cuando esos comportamientos proceden de quien debe ser ejemplo de equilibrio, prudencia y respeto institucional.
Lo ocurrido en Nules no fue, a juicio del Supremo, un simple choque de carácter ni un episodio puntual de tensión laboral. Fue una cadena de humillaciones, insultos y comportamientos impropios que ya tienen respuesta definitiva en sede judicial.