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Illa se traga sus Presupuestos: el PSOE se pliega a ERC y deja Cataluña en manos del chantaje separatista
El president retira las cuentas pactadas con los Comuns, compra tiempo a Esquerra y recurre a un suplemento de crédito para tapar el boquete político de un Govern sin mayoría real.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se reúne con el presidente de ERC, Oriol Junqueras
La legislatura de Salvador Illa ha enseñado este miércoles su verdadera cara: mucha propaganda, mucho discurso de “estabilidad” y, a la hora de la verdad, sumisión total a ERC. El presidente de la Generalitat ha retirado el proyecto de Presupuestos de Cataluña tras pactar con los republicanos darse “más tiempo” para seguir negociando, en una cesión que deja al descubierto la precariedad parlamentaria del PSC y la dependencia absoluta del PSOE de sus socios separatistas.
Lejos de la imagen de solvencia que Moncloa y el PSC han intentado vender durante meses, la realidad es mucho más cruda: Illa no ha sido capaz de sacar adelante las cuentas y ha optado por agachar la cabeza ante ERC antes que asumir una derrota política en toda regla. El Govern y los republicanos han acordado además aprobar “inmediatamente” un suplemento de crédito único para garantizar el funcionamiento de los servicios públicos, una salida de urgencia que evidencia que el Ejecutivo catalán navega sin rumbo y sin Presupuestos.
Un Govern rehén de Esquerra
El mensaje oficial de PSC y ERC intenta maquillar el golpe. Ambos partidos sostienen que seguirán impulsando las negociaciones y las reformas legislativas necesarias para cumplir los pactos de investidura, y se felicitan incluso por el “camino conjunto” recorrido hasta ahora. Pero el fondo político del movimiento es difícil de disimular: Illa ha tenido que retirar su proyecto porque no tenía asegurado el respaldo necesario y porque ERC vuelve a demostrar que tiene la llave de la legislatura catalana.
Desde una óptica del PP, la conclusión es demoledora: el PSOE ha vuelto a entregar la gobernabilidad a quienes llevan años utilizando las instituciones catalanas como palanca de presión política. Lo que se presentó como una nueva etapa de normalidad en Cataluña acaba derivando, otra vez, en una política de cesiones, aplazamientos y componendas con el separatismo.
Sánchez repite en Cataluña la misma receta de Moncloa
La retirada de los Presupuestos no es un tropiezo aislado, sino un síntoma. Illa reproduce en la Generalitat el mismo modelo que Pedro Sánchez ha convertido en norma en La Moncloa: gobernar sin una mayoría sólida, depender de socios que imponen sus condiciones y vender como “diálogo” lo que en realidad son cesiones constantes para mantenerse en el poder.
PSC y ERC defienden que Cataluña necesita unas nuevas cuentas para proteger los servicios públicos, impulsar el país y dar cumplimiento a los acuerdos de investidura. También admiten que esos futuros Presupuestos deberán incorporar el impacto de la situación internacional y reforzar un “escudo social” para los sectores más afectados. Pero, más allá de la retórica, lo que queda hoy es que Illa ha tenido que retirar su principal proyecto político del año.
Y eso, en términos estrictamente políticos, equivale a una enmienda a la totalidad a la supuesta fortaleza del Govern socialista.
El PSC vende “avances” mientras pierde el control
En el comunicado conjunto, socialistas y republicanos realizan una valoración positiva del desarrollo de los acuerdos de investidura y aseguran que ese trabajo ha traído avances en soberanía, suficiencia financiera, competencias, estructuras de gobierno e infraestructuras. Incluso presentan esos objetivos como un salto adelante para el autogobierno de Cataluña y para las políticas sociales y económicas.
Sin embargo, la lectura que haría el PP es exactamente la contraria: cada paso de ese llamado “camino conjunto” confirma que el PSOE sigue comprando estabilidad a base de asumir el marco político de ERC. Bajo expresiones como “más competencias”, “más estructuras” o “más soberanía”, los socialistas continúan blanqueando las exigencias del independentismo a cambio de supervivencia institucional.
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Illa gana tiempo, pero pierde autoridad
Illa ha evitado una derrota inmediata, pero a un precio muy alto. Gana unas semanas de margen, sí, pero pierde autoridad, credibilidad y control del relato. El president que llegó prometiendo gestión, orden y una nueva etapa en Cataluña acaba atrapado en el mismo laberinto que sus antecesores: gobernar pendiente del visto bueno de ERC y con el separatismo marcando el paso.
El resultado es difícil de adornar. Cataluña se queda sin Presupuestos, el PSC confirma que no puede gobernar en solitario y el PSOE vuelve a demostrar que, cuando toca elegir entre firmeza institucional y cesión política, siempre acaba pagando el peaje que le exigen sus socios.