“Es una campaña coordinada de despechados que quieren un Vox pequeño y bizcochable”
La dirección de Vox rechaza el congreso exigido por Espinosa y los críticos, denuncia una ofensiva interna coordinada y responde con dureza en plena escalada tras Castilla y León y las negociaciones con el PP

El presidente de Vox, Santiago Abascal, junto a Manuel Mariscal
La dirección de Santiago Abascal ha cerrado filas frente a la ofensiva interna lanzada por el sector crítico encabezado por Iván Espinosa de los Monteros y ha rechazado de plano la convocatoria de un congreso extraordinario. Desde el núcleo duro de Bambú sostienen que el manifiesto impulsado por el exportavoz forma parte de una “campaña coordinada” de “despechados” cuyo objetivo sería “convertir a Vox en un partido pequeño y bizcochable”.
Fuentes próximas a la dirección insisten en que “los principios no han cambiado” y defienden que las decisiones adoptadas en los últimos años responden a “un largo proceso de información, análisis, debate y reflexión”. En este contexto, subrayan que el partido “sigue creciendo, y crece mucho” pese a las críticas, y lanzan un aviso directo a los disidentes: “No nos van a parar”.
El manifiesto promovido por Espinosa —respaldado por dirigentes como Javier Ortega Smith, Rocío Monasterio o José Ángel Antelo— exige un congreso extraordinario “con plazos suficientes y reglas claras” para abordar una “revisión completa de la arquitectura interna” del partido. Los firmantes denuncian una “concentración extrema del poder” y la desaparición de contrapesos internos, aunque aseguran no pretender una candidatura alternativa sino un debate sobre liderazgo, organización y rumbo ideológico.
Los estatutos de Vox contemplan la convocatoria si lo decide el Comité Ejecutivo Nacional o si lo solicita el 20% de los afiliados de pleno derecho, vía que ahora exploran los críticos mientras intensifican su presión pública.
La respuesta de la dirección se ha visto acompañada por el contraataque de nuevas voces emergentes del partido. El portavoz de Vivienda en el Congreso, Carlos Hernández Quero, acusó directamente a Espinosa de desear “en términos ideológicos” que Vox sea “el partido que el PP sueña que seamos”. En redes sociales, sostuvo que el exportavoz habla “para el país de 1980 o 1995” y sugirió que busca un futuro político ligado a Génova.
Por su parte, el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, le ha pedido a Iván Espinosa de los Monteros, Javier Ortega Smith, José Ángel Antelo, entre otros, que "se metan el ego por donde les quepa". Además, el secretario general del grupo parlamentario de Vox en el Congreso, José María Figaredo, ha criticado sus "sermones" y "condescendencia".
Así lo ha dicho Fúster visiblemente enfadado en una entrevista en 'Las mañanas de RNE'. "Claro que sí. Yo quiero tener un millón de amigos", ha respondido de manera irónica a la propuesta. Fúster ha cargado específicamente contra Espinosa de los Monteros por haber abandonado la formación, pidiéndole que se desentienda del partido: "Ocúpate de tus negocios. No sé, déjanos en paz".
Por su parte, Figaredo también ha acusado al exdirigente de intentar "socavar y boicotear" a Vox con la misma estrategia del PP y ha asegurado que "hay gente hasta el gorro de que los sermones y la condescendencia queden sin respuesta", en una publicación en la red social 'X'.