Zapatero presume de "amigo personal" del aparato represor del chavismo y de héroe de los presos de Venezuela
El expresidente del Gobierno dice que le siguieron a su encuentro con el detenido Julio Martínez para sacar la información, que sus labores de consultoría bajo sospecha no las pedía él "sino que me las requieren" y defiende su amistad con Delcy Rodríguez

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con Alsina
La última entrevista de José Luis Rodríguez Zapatero con Carlos Alsina en Onda Cero dejó una sensación difícil de disimular: la de un expresidente empeñado en reconstruir su propio relato a base de equilibrios imposibles. Porque en apenas unos minutos, el expresidente del Gobierno logró presentarse como víctima de su amistad con Julio Martínez, ajeno a cualquier sombra y, al mismo tiempo, protagonista clave en escenarios internacionales tan delicados como Venezuela, donde ha vuelto a presumir de su amistad con Delcy Rodríguez y poco más se ha adjudicado el papel de héroe en la liberación de presos del chavismo.
Uno de los puntos más llamativos fue su intento de desvincularse del empresario Julio Martínez, investigado en el caso vinculado a Plus Ultra. Zapatero reconoció la amistad pero negó conocer sus actividades o negocios y llegó a decir que la famosa reunión en un bosque dos días antes de la detención era fruto de un “seguimiento” para luego sacar la noticia. Una versión que choca con los hechos conocidos: Martínez no solo era cercano al expresidente, sino que su entorno empresarial ha estado bajo el foco por posibles irregularidades y pagos relacionados con trabajos de consultoría.
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En la entrevista, Zapatero optó por el argumento clásico: “yo no sabía nada” de los negocios de Julio Martínez más allá de su participación en Plus Ultra. Incluso llegó a insinuar que fue seguido para obtener la foto del encuentro del que volvió a afirmar que era “para correr” juntos, reforzando ese papel de víctima de una supuesta operación en su contra. Otro de los momentos clave fue su explicación sobre sus trabajos de consultoría. Zapatero defendió que esas actividades no parten de iniciativa propia, sino que “se las requieren”. Una forma elegante de esquivar la cuestión de fondo: qué tipo de trabajos realiza, para quién y en qué condiciones. Porque más allá del discurso, lo cierto es que su actividad privada ha estado bajo sospecha en varias ocasiones, aunque él insiste en que todo es legal y transparente.
Si hay un terreno donde el expresidente se siente cómodo es Venezuela. En la entrevista en Onda Cero volvió a reivindicar su papel, asegurando que está “muy vinculado a familias con presos” y que su labor ha contribuido a liberaciones. Un relato que él presenta como casi humanitario y caso heroico. Sin embargo, esa versión convive con otra realidad: su estrecha relación con figuras clave del chavismo como Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, a los que calificó varias veces de “muy amigos”, y las críticas constantes que le señalan como un actor que, lejos de presionar al régimen, ha contribuido a legitimarlo. Cuando Alsina se refiere a la represión del chavismo, el expresidente opta por obviar ese tema, dejando en evidencia ese papel de blanquear los aspectos más incómodos del chavismo.
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