Sánchez, a la desesperada, se toma Andalucía como otro plebiscito personal y Moreno avisa: "Va a venir a tensionar y provocar"
Además el presidente del Gobierno repite e insiste en su estrategia de colocar candidatos cercanos y afines a su persona apoyándose en este caso en María Jesús Montero. Una estrategia que el PP considera basada en la confrontación y que ya ha mostrado signos de desgaste.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y la candidata del PSOE, María Jesús Montero.
No será una campaña al uso. O al menos así lo ha anticipado el presidente andaluz, Juanma Moreno, que ha lanzado una advertencia clara: Pedro Sánchez aterrizará con fuerza en Andalucía para convertir las elecciones del 17 de mayo en algo más que una cita autonómica. Y es que todo apunta a que los comicios andaluces estarán de nuevo marcados por un pulso nacional.
Para empezar que María Jesús Montero sea la candidata ya dice mucho. Pocas figuras hay más 'sanchistas' que la autoproclamada como mujer más poderosa de la política española. Además, ella misma ha confirmado lo que por otra parte era de esperar viendo por donde iban los derroteros al anunciar que Sánchez se implicará “mucho” en la campaña.

Pedro Sánchez cierra la campaña del PSOE en Valladolid.
Para Juanma Moreno, con el que Montero se mide directamente y con el Sánchez lo hace indirectamente, este movimiento no es casual: responde a una estrategia ya conocida del “sanchismo”, basada en “tensionar, confrontar, buscar el cuerpo a cuerpo y provocarnos”. Todo ello con una cara visible, la de Montero, muy ligada a su figura como líder del PSOE y del Gobierno.
Sánchez repite estrategia pensando en las generales
Andalucía se suma así a una dinámica reciente en la que los socialistas han apostado por candidatos estrechamente vinculados a Sánchez para trasladar las elecciones autonómicas al terreno nacional. Miguel Ángel Gallardo, amigo personal del 'hermanísimo' y su presunto enchufador en la Diputación de Badajoz, en Extremadura; Pilar Alegría, ministra portavoz y bien mandada, en Aragón; y ahora María Jesús Montero, su mano derecha en el Ejecutivo, en tierras andaluzas.

Pedro Sánchez junto a los candidatos en Aragón y Extremadura: Pilar Alegría y Miguel Ángel Gallardo.
Un patrón que, es evidente con los datos en la mano, no está dando los resultados esperados pero en el que el presidente del Gobierno insiste con posiblemente el objetivo de medir a la ciudadanía de cara a las generales.
Juanma Moreno pide no confiarse y no caer en la división que propone el 'sachismo'
“Nos quedan 53 días de trabajo”, ha recordado Moreno, fijando el horizonte del 17 de mayo y recordando en parte al mensaje de "no confiarse" que también trasladaron sus compañeros de partido en las elecciones recientes. Pero más allá del calendario, el mensaje interno ha sido claro: evitar caer en la estrategia diseñada desde Ferraz. “El sanchismo solo sabe sobrevivir desde la confrontación, con un muro entre andaluces y españoles, en la división”, ha advertido.
El contraste que busca el PP andaluz pasa por reivindicar gestión frente a ruido político. Moreno ha defendido que su partido es “el de las clases medias y trabajadoras” y ha subrayado el esfuerzo realizado en servicios públicos durante la legislatura, pese a lo que considera una financiación insuficiente por parte del Gobierno central. En ese contexto, las críticas de Montero a la gestión autonómica no han pasado desapercibidas. Tampoco su afirmación de ser la mujer con más poder acumulado en democracia, interpretada por los populares como una muestra del enfoque político que, dicen, marcará la campaña.
Lejos de dar por hecha la victoria, Moreno ha llamado a los suyos a movilizarse y a convencer a los ciudadanos “de lo que se ha hecho en estos cuatro años y de lo que queremos hacer en los próximos cuatro si nos dan su confianza”. El objetivo final es claro: revalidar una mayoría que permita un PP “libre”, sin depender de otras formaciones. Es decir Vox, con los que parece que los populares avanzan en Extremadura y Aragón.
En definitiva lo que se dibuja en el horizonte no es solo una elección autonómica. Es, una vez más, un examen a la figura de Sánchez, con Montero como su principal extensión política en Andalucía y con Moreno decidido a evitar que la campaña derive en el escenario de confrontación que, asegura, busca el Gobierno.