Un ingeniero español protagonista del proyecto de la NASA para una colonia permanente en la Luna
Carlos García-Galán desarrolla infraestructuras para asentamientos humanos estables mientras Artemis II despega hacia la Luna.

Infografía del proceso de lanzamiento.
El ingeniero español Carlos García-Galán participa activamente en el desarrollo de la estrategia de la NASA para establecer una presencia humana permanente en la Luna. Este ambicioso objetivo forma parte del programa Artemis, cuya segunda misión tripulada, Artemis II, tiene previsto su lanzamiento este miércoles a las 00.24 horas (hora peninsular española) desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida. La misión constituye un paso fundamental para verificar la viabilidad del regreso humano al espacio profundo y sentar las bases de futuros asentamientos estables en el satélite terrestre.
García-Galán, vinculado al programa de base lunar de la NASA, lleva años trabajando en las fases posteriores del programa Artemis, centradas en el despliegue de infraestructuras que permitan la estancia prolongada de astronautas en la superficie lunar. Este planteamiento, que ya se describe en el ámbito divulgativo como una futura "colonia", supone un cambio de paradigma respecto a las misiones Apolo del siglo XX, que se centraban únicamente en la exploración puntual sin intención de permanencia.
"No vamos a la Luna a poner la bandera, vamos para quedarnos", aseguró García-Galán, resumiendo así la estrategia de la NASA de consolidar una presencia sostenida en el satélite terrestre. El ingeniero español confirmó que durante 2026 aterrizarán en la Luna misiones robóticas con el objetivo de ir preparando las infraestructuras necesarias. Además, se espera que para el año 2032 la agencia espacial estadounidense disponga ya de módulos habitables para misiones de larga duración, conocidos como Artemis Base Camp, ubicados en el polo sur lunar.
La hoja de ruta del programa Artemis hacia el asentamiento lunar
El programa Artemis contempla una hoja de ruta progresiva y escalonada que avanza paso a paso hacia el objetivo final de establecer una base permanente. Tras el vuelo de prueba no tripulado de Artemis I, que validó los sistemas básicos del cohete Space Launch System y la cápsula Orión, la misión Artemis II pretende orbitar la Luna durante aproximadamente 10 días con cuatro astronautas a bordo. Este periplo orbital servirá para comprobar que es posible el regreso del ser humano a la Tierra en condiciones de seguridad, validando por primera vez con tripulación a bordo los sistemas de navegación, soporte vital y comunicaciones de la nave.
Las siguientes fases incluirán, siempre según el plan previsto por la NASA y si no surgen complicaciones o impedimentos técnicos, alunizajes con infraestructuras ya desplegadas, previsiblemente con astronautas sobre la superficie lunar. Como colofón inicial, está prevista la instalación de sistemas de soporte vital avanzados y el desarrollo de una base operativa completamente funcional en el polo sur lunar, una zona que presenta condiciones favorables por la presencia de agua helada en cráteres permanentemente sombreados.
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Elena Bellver
La seguridad de la tripulación como prioridad absoluta
García-Galán subrayó la importancia de avanzar siendo conscientes de que la seguridad total no es posible en misiones espaciales de esta complejidad. "Hay que asumir ciertos riesgos; si no, nunca habríamos llegado a la Luna", afirmó, aludiendo a la complejidad técnica de estas misiones y a la necesidad de "superar con éxito cada fase" antes de avanzar hacia una presencia humana estable fuera de la Tierra. Esta filosofía refleja el equilibrio que debe mantener la agencia espacial entre la ambición científica y la protección de las vidas humanas.
"Es muy distinto lanzar un cohete cuando lleva tripulación a bordo y lo que se siente, muy diferente", explicó la directora de lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson, responsable de coordinar toda la cuenta atrás desde el Centro Espacial Kennedy y de dar la autorización final para el despegue. Blackwell-Thompson, quien además es la primera mujer en ejercer como directora de lanzamiento de la NASA, lidera desde el centro de control del Complejo de Lanzamiento 39B a los equipos técnicos encargados de supervisar en tiempo real todos los sistemas del cohete y de la nave espacial.
La directora subrayó que la misión "marca un punto de inflexión respecto a pruebas anteriores sin astronautas". En este caso la exigencia es máxima porque "ya no se trata solo de validar sistemas, sino de garantizar la seguridad de una tripulación humana", añadió. Esta diferencia fundamental obliga a protocolos de verificación mucho más estrictos y a sistemas redundantes que puedan responder ante cualquier eventualidad durante el vuelo.
Récord de distancia y preparativos finales para el lanzamiento
La misión Artemis II llevará a la tripulación más lejos de la Tierra que cualquier ser humano en la historia, superando el récord establecido durante las misiones Apolo. Según detalló la NASA, este punto se alcanzará durante el sobrevuelo de la cara oculta de la Luna, cuando la nave Orión se sitúe a mayor distancia del planeta en su trayectoria elíptica alrededor del satélite terrestre, a unos 370.000 kilómetros de nuestro planeta.
Según informó en la tarde del miércoles el responsable de comunicación de la NASA, Jason Costa, el equipo de lanzamiento de Artemis II estaba concluyendo las fases finales de carga de combustible en la etapa superior del cohete Space Launch System, incluyendo "el enfriamiento y posterior llenado rápido de hidrógeno líquido". Este proceso, clave para "preparar el sistema de propulsión criogénico, permitirá situar la nave Orión en una órbita terrestre elevada antes de su impulso definitivo hacia la Luna".
Estas operaciones, que aceleran la carga de combustible manteniendo los estándares de seguridad establecidos, marcan uno de los últimos hitos de la cuenta atrás antes del lanzamiento. El despegue sigue previsto para las 00.24 horas (hora peninsular española), dentro de una ventana de lanzamiento de dos horas que permite cierta flexibilidad ante posibles ajustes técnicos de última hora.
¿Por qué la NASA quiere establecer una base permanente en la Luna?
La estrategia espacial en la que participa García-Galán forma parte del objetivo a largo plazo de la NASA de "desarrollar capacidades para la vida en el espacio profundo", utilizando la Luna "como banco de pruebas para futuras misiones tripuladas a Marte". Establecer una presencia permanente en el satélite terrestre permitirá probar tecnologías de soporte vital, sistemas de producción de recursos in situ y protocolos médicos en un entorno más cercano a la Tierra que el planeta rojo.