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Guerra en la Defensa: pulso entre Santa Bárbara e Indra por los Leopard tras salida de Escribano

El Ejército de Tierra se enfrenta a un punto de inflexión: la modernización de más de 200 carros de combate Leopard puede redefinir no solo su capacidad operativa, sino también el mapa del poder industrial en España. 

La ministra de Defensa, Margarita Robles

La ministra de Defensa, Margarita RoblesEuropa Press

David González
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El Ministerio de Defensa dirigido por Margarita Robles se enfrenta a una de las decisiones estratégicas más importantes de la década para el Ejército de Tierra: la modernización de la flota de carros de combate Leopard. El programa, que afecta a más de 200 blindados, no solo determinará el futuro operativo de estos vehículos, sino también quién liderará la industria pesada de defensa en España durante las próximas décadas.

En el centro del pulso se encuentran dos gigantes del sector. Por un lado, General Dynamics European Land Systems – Santa Bárbara Sistemas (GDELS-SBS), fabricante histórico de los Leopard españoles; por otro, Indra, que apuesta por un modelo centrado en tecnología, digitalización y sistemas de combate.

Sin embargo, la rivalidad industrial ha quedado en las últimas semanas envuelta en un clima de fuerte tensión política y empresarial tras la salida de Ángel Escribano de la presidencia de Indra. El empresario ha acusado directamente al ex jefe de gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo, de haber impulsado una estrategia para apartarle del cargo.

Según declaró en el diario El Debate, Redondo estaría “trabajando para Santa Bárbara para conseguir contratos e intentando fastidiar a España”, unas palabras que han elevado el tono de un conflicto que ya trascendía el ámbito corporativo.

Leopard 2E

Leopard 2EEMAD

Más allá de la polémica, Santa Bárbara Sistemas parte con una ventaja difícil de ignorar en el programa de modernización de los Leopard. La empresa fue responsable de la fabricación de la mayor parte de los Leopard 2E en España, lo que le otorga un conocimiento técnico profundo de la estructura y arquitectura de los vehículos.

Ese conocimiento, propio del fabricante original (OEM), permite abordar las grandes revisiones de los carros con mayor eficiencia que otros competidores. No se trata solo de actualizar software o integrar nuevos sensores: modernizar un tanque implica modificar el chasis, reforzar estructuras, adaptar sistemas mecánicos y actualizar armamento.

Gran parte de esta capacidad industrial se concentra en la planta de Alcalá de Guadaíra, en Sevilla, considerada el principal centro de ingeniería pesada de blindados en España. Entre las mejoras previstas figura la posible integración del cañón L55A1 de 120 milímetros, uno de los elementos clave para que los Leopard españoles alcancen los estándares de combate actuales.

El objetivo: el estándar Leopard 2A8

La propuesta de Santa Bárbara se apoya además en su alianza con KNDS Deutschland, la empresa alemana responsable del diseño original del Leopard. Esta cooperación permitiría adaptar los carros españoles al estándar Leopard 2A8, la versión más avanzada del blindado.

Iván Redondo

Iván Redondoeuropa press

La migración a ese estándar tiene una importancia estratégica, ya que varios ejércitos europeos están realizando el mismo proceso. Integrarse en esa plataforma facilitaría la interoperabilidad con aliados de la OTAN, así como el acceso compartido a repuestos, mantenimiento y futuras mejoras tecnológicas.

Frente a este modelo, Indra defiende una propuesta centrada en el desarrollo de sistemas de combate, sensores y control de tiro, en colaboración con socios internacionales como Rheinmetall. Su enfoque se basa en reforzar la autonomía tecnológica española en el ámbito digital del carro de combate.

El terremoto en Indra

Mientras se desarrolla este pulso industrial, la situación interna de Indra ha vivido un giro inesperado. Ángel Escribano abandonó la presidencia de la compañía el pasado 1 de abril tras semanas de tensión relacionadas con una posible operación entre Indra y EM&E, la empresa familiar de los hermanos Escribano.

Ángel Escribano

Ángel Escribano
INDRA

La propuesta de integración generó dudas dentro de la compañía y entre algunos accionistas por el posible conflicto de intereses que podría suponer. Finalmente, la operación se paralizó tras la intervención de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), principal accionista de Indra.

Escribano sostiene que su salida fue el resultado de una estrategia coordinada en la que, según su versión, habrían participado diversos actores empresariales y políticos. También señala el cambio de postura de SAPA Placencia y la familia Aperribay, accionistas relevantes de Indra.

Tras su dimisión, el consejo designó a Ángel Simón como presidente no ejecutivo de la compañía, mientras que el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, asumió el control de la gestión ejecutiva.

A pesar de la crisis, Indra sigue siendo uno de los actores clave en el sector de defensa español y mantiene aspiraciones relevantes en el programa de modernización de los Leopard. La decisión final del Ministerio de Defensa no solo determinará el futuro de los carros de combate del Ejército de Tierra. También marcará el reparto de poder dentro de una industria que se ha convertido en estratégica para Europa en el actual contexto geopolítico. En un momento en el que el gasto militar crece en todo el continente, el contrato de modernización de los Leopard podría definir durante años quién lidera la industria de defensa en España: el músculo industrial de Santa Bárbara o el poder tecnológico de Indra.

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